Un CD rayado
los timbales suenan sincopados
tintas caídas de código morse
prosa destripada del artista torturado,
empresario viaja en tren con traje de crochet
preguntan por oportunidades de trabajo
aumento de salario
prestaciones
seguro escuálido
no lo digas, ya lo sé
nadie le hace caso al proletario
Mary riega con cerveza la suculenta,
cruenta realidad de dados que deciden nuestro malestar
Traspié tras otro, en entresueños de absenta
revélanme qué cara tiene Dios
y qué hace con el tiempo de los hombres
besos entre la noche y la calma de la mar
oda de a dos
la bomba avanza al ritmo de gotas de brea
no hay peor alegría que la tonta decisión
de hacer que el amor se muera
La felicidad es un hechizo
la vida se me agrieta
y la riego a base de vicios
desquicio moderado en el muro de madera que he construído
calmo mi clamor envenenando mis bronquios
como una bocanada de cianuro morando entre lentas lecturas y jardines de lirios.
La sombra de Bartolomé Hidalgo,
el hexágono de Saturno,
los sueños, el sexo, los ermitaños y la teología:
Hay decenas de instrucciones dispuestas a desentrañar el misterio más allá del disparate de dualidades domando y devorando a cada cardenal.
Hice tratos con el jinete del azar
tenía un largo abrigo rojo y el cabello blanco,
lanzamos vastos gritos afónicos en el barro
La cama, aún deshecha, se empezó a inundar
hubo una presión, una angustia boba, que no me dejó nadar
Ahora me carcome la más profunda rabia
“Ahora no, Nazareno”, me dice tu inmunda labia
Vi al Hacedor y me mandó a la puta que me parió,
le maté a todos sus ángeles en retribución.
Ahora estoy muerto en vida, la naturaleza es sabia.
Prolongo el enojo en un manojo de metralla que incinere tus adentros, profeso la revolución, la liberación, desangro mis nudillos golpeando paredes que no despiertan; verborragia que lastima, ignorancia libertina. Nadie aguanta más, ¿qué te hace distinto? Teñís tu pelo, te pegás pines, atás pañuelos, cabalgás colectivos sin rumbo, matás a tus héroes cuando se vuelven ídolos. Terminología gringa, perpetuidades descartables, y una juventud desentendida.
A favor de nadie, en contra de todos. “Baje la cabeza, escuche, acepte, ya vendrán tiempos mejores” ¿Y de mientras qué? Demagogia barata hasta cambiar de invasor, no tenés identidad, no conocés tu pasado, menos tu presente; levantás la bandera y ya cumpliste tu deber, te ponés la camiseta y no queda más que hacer. Haga patria: no vote, no decida, olvide la política, no se mueva, no se pronuncie, no se emancipe; odie, destrate, maldiga, enójese. Pero eso sí:
Siempre a puertas cerradas.
Agrega: siempre peinado y emprolijado. Siempre hábil para el verso y el contra argumento, veloz en encontrar la cita que te avale, inamovible de tu lugar, sé rápido para las finanzas, sé digno. El estrés es un motor, el trabajo una adicción; palpita el ojo, tiembla la mano, desorden alimenticio, no ves a tu hijo, perdés la vista, todo eso, pero siempre digno.
Rompen ventanas en el bullicio, pavimento caldeado, la bomba estalla al fin, pronto seremos libres, pronto terminará la malaria, pronto tendremos patria,
¿no?
No tenemos más tiempo,
no hay más plata,
no hay más techo
Cada día mi cuarto se hace más estrecho porque todo el espacio lo ocupa su voz.
Cada día me enojo más, alcahuete de un explotador siniestro, peón de patrón embustero
Cada día es un día menos
…
Solo quedás vos,
una sonda sin tripulación
una postal en el placard;
Un tintineo de botellas
recordando melodías
en el medio de las estrellas.
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Juan Cruz Arias Pereyra
Psiconauta del Inconsciente. Aficionado al buen y mal comer. Mono Sabio. Gallina. Hola.
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