No sé en qué momento
dejé de ser yo.
No fue de golpe,
no hubo un día exacto,
solo…
un desgaste lento
que nadie vio.
Me duele existir
y eso no debería pasar,
pero pasa.
Me levanto
aunque no quiera,
como
aunque no tenga hambre,
dejo de comer
como si eso arreglara algo.
Nada lo arregla.
Mi cabeza no se calla,
mi cuerpo no se siente mío,
y yo estoy atrapada aquí
intentando parecer normal.
Digo “estoy bien”
porque ya no sé decir otra cosa.
Pero no estoy bien.
Estoy cansada
de sentirme así
todo el tiempo.
Cansada de extrañar
a la persona que era antes,
como si se hubiera muerto
y nadie hizo un funeral.
Quiero volver,
pero no sé cómo.
Y eso es lo peor:
no saber
si algún día
voy a sentirme
como antes.
Así que solo…
sigo .
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