Reseña "El Buen Amigo" de Cynthia Lorenzon.
Aug 30, 2026

No es el tipo de lecturas que frecuento escoger, por eso me gustó tanto haberlo comenzado sin expectativas preparada para abandonarlo a la primera cosa que me incomodara, y que me dejara con la boca abierta ni bien acabé el primer capítulo. Sí, juzgué al libro por su portada y este me dio una cachetada. Hace mucho no leía algo que me mantuviera al límite de mis emociones todo el tiempo, que me hiciera sudar frío; sentir ansiedad y desesperación; frustración y tristeza, que me hiciera querer acabarlo en horas, por suerte, a pesar de esta montaña rusa de emociones, me tomé el tiempo para degustar cada capítulo y cada momento de la obra.
Siendo una novela que toca temas sociales (desempleo, descuido por parte del sistema, tráfico de drogas, indigencia, abandono y ausencia por parte del Estado, entre otras cuestiones) esperaba que se desarrollara desde una visión más sociopolítica, sin embargo, la autora priorizó la experiencia y supervivencia humana hacia estas duras situaciones, cosa que no sólo no me disgustó, sino que creo fue lo que hizo que me encantara y enganchara tanto la historia. Reflexionando todas las causales por las que los personajes se encuentran bajo estas condiciones, me encontré con muchos callejones sin salida, es decir, entiendo el porqué la decisión de la autora al no darle el foco entero a ese aspecto sociopolítico y centrarse puramente en narrar estas realidades, el cómo se sienten los personajes todo el tiempo, sus dilemas, desesperanzas, ideales y motivaciones. Todo el punto fuerte de la historia gira alrededor de sus personajes. Por eso más adelante quiero centrarme en desarrollar esos puntos que hubiera querido fueran más explícitos o presentes en la historia.
Para empezar, Alan es uno de los personajes más complejos que he leído hasta el momento. Está lleno de tantas capas y de tantos matices que lo odias la primera mitad del libro y la segunda lo terminas amando, o mínimo empatizando con él. Es que es imposible no encariñarse con él a medida que pasan las páginas, y personalmente pienso que, si no entendiste a Alan como personaje, no entendiste la obra, ni su mensaje por completo. Alan es el ejemplo y la representación perfecta de las personas caídas, que por más que quieran salir del pozo donde se encuentran, no pueden por su propio sabotaje. Es la impotencia personificada de poder proteger a quienes ama de todo y todos, menos de sí mismo. Eso es lo más real que te puede proporcionar su personaje teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentra.
Explayándome más con él, hubo algo que encontré muy interesante: su ideología. En una de sus conversaciones con el protagonista, Alan compartió su perspectiva acerca de anhelar la libertad de su alma, pero la verdadera libertad, no la que te hacen creer que tienes. Mencionó que quería hacer lo que realmente deseara sin seguir los propósitos y metas superficiales de este mundo. Teniendo un pasado doloroso, y un futuro que no lo emocionaba tanto, él quería concentrarse en vivir su presente de manera auténtica. Y no pude más que sentir tristeza por sus palabras, ya que eran en reflejo de una esclavitud que él mismo se negaba a reconocer, de una víctima más siendo parte de un patrón que se repite en la historia. Alan es esclavo de mucho más de lo que él cree. No sólo es esclavo de su adicción con esa "nieve mágica", sino de su autosabotaje; sus pensamientos intrusivos e impulsivos; de los demonios y traumas que lo persiguen desde niño. Es esclavo del odio, de la avaricia, de tantas cosas que prefiere fingir que no lo sabe y que es feliz viviendo como lo hace. Quiere creerse tanto su mentira que a pesar de que sepa que ha tocado fondo y está roto, decide a voluntad hundirse ahí cada vez un poco más, porque para él, es lo único que realmente le queda. Es triste porque sabe que no tiene salvación, porque hay personas como Justi y los otros personajes que pueden romper sus propias cadenas, pero ¿qué pasa cuando esas cadenas forman parte de ti como de si tus propios huesos se trataran? Y quiebra aún más saber que el personaje es la imagen de casos reales que están pasándolo de lo peor ahí afuera.
Me rompe pensar que como lectora nunca conocí al personaje en su mejor versión. Vi al Alan que todos los personajes veían, a la personalidad que fue carcomida por la adicción y malas decisiones a tal punto de que probablemente ya no se reconocería a sí mismo. Pienso que hubiera sido lindo haber podido conocer al verdadero Alan, con sus verdaderos sueños y aspiraciones, porque aunque vi rasgos reales de él (como su lealtad a quienes ama, incondicionalidad, y amor inagotable), se notaba que escondía su dolor con humor y un falso propósito.
Justi, por otro lado, es la contraparte de Alan. El protagonista tiene un fuerte sentido de ser una buena persona, de la justicia, de lo que es correcto y de su dignidad como ser humano. Y, aun así, su caso nos demuestra que por más que tengamos las mejores intenciones para con la vida y las demás personas, los valores y principios no evitan que se pueda escapar del todo de la inestabilidad del sistema en el que vivimos. A pesar de la infancia difícil que tuvo, en lo que siguió de su vida, Justi intentó hacerlo todo bien: estudiar, conseguir un trabajo... Intentar llevar una vida tranquila y correcta, pero con el pequeño desliz de quedar desempleado comenzó la serie de catástrofes que terminarían por dejarlo en la calle. ¿Cómo pudo perderlo todo tan rápido?, ¿Cómo y por qué llegó al punto de partirse el lomo trabajando en lo que pudiera para pagar el alquiler, y ni con eso llegar a fin de mes con el suficiente dinero para comprar comida? Bueno, la respuesta está en que las estructuras económicas y sociales les fallan a las personas desamparadas. Con una madre fallecida, sin familiares cercanos, y un padre ausente hasta en lo económico a Justi no le queda de otra que abandonar la universidad para poder buscar trabajo, y al no tener la experiencia requerida para los trabajos formales, son los informales que lo contratan, esto le permite subsistir, ni siquiera aspirar a algo mejor, sino sólo aceptar un salario que sostiene los pagos que tiene que realizar para poder tener un techo. Y cuando es despedido, el sistema no lo ampara, lo destruye.
Semanas después de dormir en la calle, aún así sigue intentando buscar trabajo, a pesar de que Alan (que es una víctima de todo esto también) le ofrece maneras fáciles de conseguir dinero rápido, él intenta no romperse. Vive en el constante dilema de si mantenerse fiel a sus principios, o ceder ante la presión de su situación, porque ahora se trata de supervivencia, y sus valores muchas veces no serán suficientes para resistirlo todo. Es creo yo el personaje perfecto que describe las realidades de muchas personas.
Juntos, por más que sean lo opuesto del otro, son invencibles e incondicionales. La historia de su amistad viene cargada con actos de un sentimiento puro de protección y cuidado. Se aprecian y han estado en los peores momentos del otro. Es un vínculo muy complejo que cuesta entender al comienzo, y quitando todo lo tóxico que puede llegar a haber entre ellos debido a las situaciones que los obligan a tomar decisiones, diría que su relacionamiento contiene una de mis dinámicas favoritas. Es así como creo que la autora toma a estos dos personajes individualmente y los convierte en analogías o metáforas del actual mundo que nos rodea. Justi y Alan van más allá de solo "el bueno y el malo", ambos son dos personas a las que la ausencia de estructuras estables les ha perjudicado enormemente la vida, la escritora usando a sus personajes nos transmite realidades que ignoramos.
Junto a los personajes secundarios, que también son otros ejemplos del resultado negativo que efectúa esta falta de buenas condiciones para las personas que debería proveer el Estado, Cynthia Lorenzon muestra que la violencia no sólo reside en los golpes, el crimen y las adicciones, también llega a ser la violencia de un sistema y una sociedad dormida que criminaliza a la pobreza y que en lugar de ofrecer oportunidades o "colchones financieros" al alcance de todos, ofrece la cárcel, la precariedad, la prostitución, el narcotráfico, la persecución y la muerte como únicas opciones. Todo mientras lo narra con una pluma bella, ágil y honesta, que es inmersiva, para nada tediosa y llena de la jerga que caracteriza a la cultura argentina.
Pese a que el libro no contenga una trama o temáticas que no se hayan escrito antes, se ganó por completo mi corazón. Al principio no estaba segura de si leerlo, pues estoy tan consciente de lo corrompido que está el mundo, que leer más historias profundas sobre ello emocionalmente me hace mal, pero había algo en este libro que simplemente me llamaba y me atraía. Lloré más de lo que me gustaría admitir, y me hizo sentir más de lo que esperaba.
Para finalizar, "El buen amigo", es una historia conmovedora, llena de redención y vida, que habla de los actos de amor, de sacrificio y la puesta en duda de los valores en las situaciones más complicadas y humanamente difíciles, donde el nivel de realidad es abrumador pero tristemente cierto. Una novela para abrir los ojos, agarrar coraje y abogar por las causas correctas.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión