Hay algo íntimo
en renacer.
Hay cierta intimidad
en percibir paz
en pequeños detalles,
en agradecer la serenidad de un lugar
o la empatía del universo
o del más allá
o lo que sea que haya.
Hay cierta intimidad
en resugir,
en emerger desde lo profundo.
Creo firmemente
que flor que renace
tiene el poder de la medicina.
Actúa como intermediario
entre la muerte y la vida,
haciendo tratos con el demonio
para alejar el mal,
llevando secretos
que aún no sabemos nombrar,
un pacto entre la tierra y lo espiritual,
entre lo que se rompe
y lo que aún puede sanar.
Y cuánta belleza, ¿no?
Cuánta belleza en esa forma
de comprender el mundo,
y en ese instante en que todo se torna
un poco más vivo.

Blanca Bermúdez
Escribo para sacar del alma lo que no se puede decir en voz alta. Gracias por leerme. Quédate. Comenta.
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