Siento que ya estuve ahí en la Luna
Me había invitado a tomarme un café como solía hacerlo
Siempre con una escala de grises me dejaba desahogarme
La Luna me insinuaba a quedarme solo pero mi alma resistía a seguir acompañado
No conocía al Sol pero oía las historias que habían detrás de él
Sin embargo, sabía que la Luna estaba para mí pero ya no deseaba sentirme así
Siquiera mis latidos ya no pertenecían a este universo
Pertenecían al otro dónde era feliz y la Luna ya no me recibía
Cuando camino en el polvo y mis cenizas se van al alba
Mis recuerdos son reminiscencias enterradas en la tierra
Y no
No hay salvación
Porque me he decidido a siempre permanecer quieto a la Luna y a mi locura
Es el lado oscuro de ella y de mi cabeza
Trasnochando
Pensando
Que un día mañana ya no habrá más lunas que llorar

Diego J. Vazquez
Las pequeñas historias nacen de las grandes mentes y un corazón herido es el instrumento perfecto para hacer de las palabras una melodía triste.
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