guardo tu nombre en la boca
como se guarda una canción vieja
no la canto,
pero a veces tarareo su ritmo
cuando nadie me escucha
nos quisimos desde la urgencia,
no desde el cuidado
bebimos del otro hasta agotarnos,
y nos quedamos sin agua para salvarnos
no fue que ninguno fuera demasiado,
ni que al otro le faltara algo
éramos dos manos cansadas
apretando fuerte lo que pedía
ser sostenido suave
te amo todavía,
con un amor que ya no corre,
que no grita,
que no persigue
un amor que aprendió a sentarse
a un costado del recuerdo
y mirarlo en silencio
a veces deseo encontrarte de nuevo,
no para volver a ser,
sino para vernos distintos,
como dos versiones que sobrevivieron
a la misma tormenta
y ahora se reconocen en la calma
soy de las que se va,
pero también de las que espera
puedo dejarte en paz,
soltar el ruido de lo que fuimos,
pero hay un tiempo en mí
que sigue guardando tu nombre
como quien cuida una luz encendida
en una casa vacía
no quiero volver a sangrar en tus bordes
ni que los míos te corten la piel
hay fuegos que arden de verdad
y aun así dejan ceniza en los dedos
porque fuiste mi hogar,
aunque hoy no sea el lugar donde me quedo
y eso también es una forma de amar
saber irse sin negar
lo que alguna vez,
ahí adentro,
existió un amor de verdad...
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