realización.
Nov 29, 2025
Una flor.
Mejor dicho, el nacimiento de una flor.
La raíz.
Lo importante era eso de lo que se sostenía la planta, donde una semilla germinó y provocó lo que sus ojos gesticulaban.
No era una flor, pero le encantaba referirse así misma como una. Una flor, una mariposa, un hada. Cuando se sentía positiva. Romantizando esos tropiezos tan auto provocados para llegar a la conclusión que el aprendizaje era la resolución de todos esos errores. Justificarse y justificar.
Cuando estaba más odiosa e insoportable, se denominaba como algo sin forma. A veces, los sentimientos eran tan escasos que sentía el caparazón vacío y hueco. A veces los sentimientos eran tan inmensos que salían y brotaban de su cuerpo sin filtros, una cosa atemorizante.
Porque no había un límite en esa poca censura de ella misma. Sentía que era algo putrefacto, que si alguien se acercaba lo suficiente podría ver su real yo. Una monstruosidad, como esos miomas que tenían dientes y pelo. Así como los poros abiertos visualizaba la vulnerabilidad como una puerta a demostrar que por algo, sólo por algo, estaba tan acostumbrada a las despedida y a los adioses.
"Como un monet" recordó.
Si te acercas tanto, te darás cuenta que no tiene tanta complejidad como se quiere ver. Si rascas más encuentras el cuerpo oculto en el porche. Si miras más, te verás como una figura humanoide que no tiene mucho que ofrecer.
Escribía y escribía y escribía.
Y nada era suficiente. Odiaba el proceso creativo y odiaba tener que caer en las redes del mismo, de su tamaño, de lo que representaba. De la lujuria, de la soledad, de la naturaleza. Cansada de ser tan repetitiva. Podría hablar de su relación fraternal con su madre, de que fue un fantasma durante sus años de formación y ahora controlaba su forma de vivir como si siguiera siendo la misma adolescente trastornada. Su mundo tan pequeño y miserable no era suficiente en el hambre de figurar.
Chocando la cabeza contra la mesa, pensando. Queriendo destacar.
"Hey, mírame, aquí estoy. Existo".
Alimentar al gato, hacer la compra, masturbarse, esperar al anochecer.
Mirar la ventana.
No era una flor, ni una mariposa, ni un cisne. No era nada.
Nada.
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