quiero ser delgadita, chiquita, estrecha
Feb 14, 2026
Cuando tenia 16 años leí un poema de una chica que confesaba que comprendia porque le costaba tanto comer. Que ella sabía, siempre supo, que nunca estuvo conectada con las cosas tangibles. Con eso que se puede ver y tocar, con todo lo que reclaman las necesidades biologicas. Si lo estaba, en cambio, con todo lo que no se puede ni ver ni tocar. No tenia intenciones de justificar sus pulsiones de muerte ni a sus deseos de autodestrucción, pero si de explcar que entendía. Entendía los medios que esas fuerzas habían elegido: alojaban la falta ahí en donde siempre le había sido mas facil que no haya nada. En donde no hacía falta crear ningun hueco, solo agrandarlo. Solo me olvide de ese poema como una se olvida de las cosas que arrincona, empaqueta y guarda con prolijidad debajo de la cama.
No recuerdo que palabras tenía, solo recuerdo todo lo que decían. Hoy, ya de adulta, con una adolescencia en el pasado, una que solo logre atravesar arrastrandola como si fuera una carreta, el poema se desarrincono por si solo. Como la muñeca de trapo que se guarda en la repisa y un día plaf, se cae y le da a una en la cara, cen un arrebato violento que termina en ternura El poema me vuelve como un torrente. Su verdad -que es mi verdad- titila sobre los renglones mi de sien.
Algo así quiero yo para mi vida, me dice, solo que sin la parte de la oscuridad. La chica fue despistada, la pifeo en algo.
No la culpo, a todos nos pasa. Solemos destruirnos y torturarnos, violentamente, nada mas que por producto de una minima desatención. Su cuerpo unicamente se excedio en la carencia de vitaminas porque ella se aferro demasiado a la idea de que las necesitaba para vivir. Se obsesiono con la idea de que necesitaba necesitarlas. De que necesitaba quererlas.
Pero a mi no me va a pasar eso.
Me gustaria ser un cuerpo chiquitito chiquitito. Para así albergar la menos piel que pueda: nada de lo que ella pueda darme me interesa mas que todo lo que no me da. Tener un cuerpo estrecho, tanto como para ser etereo. Y no me refiero a etereo en el termino en el que lo hacen ellos, refiriendose a "excelso". A "perfecto a traves del martirio". A "lejos de todo lo que marcamos que no era, de todo el barro". No, no. Uso etereo para referirme a que de tan pero tan estrecho, casi flota. Casí que se adhiere al aire, tocando a todos los organismos que flotan a nuestro alrededor, esos que de diminutos y silenciosos que son, y de pesados y ruidosos que somos nosotros, cuando caminamos, los barremos. Un cuerpo tan pero tan chiquitito que se acerque al estado inorganico del que venimos, ese estado que extrañamos todo el tiempo. Pero habiendo hecho trampa: seria inorganica pero no inerte. Encontre la manera de no pagar el precio.
Me gustaria todo eso, para mi vida. Odio como queda la palabra juventud y felicidad en las bocas de los otros. Odio que cuando te las digan sientan que te estan haciendo la señal de la cruz en la frente. Que te estan purgando de algún pecado que aún no cometiste. Que te abrieron el tercer ojo ahorrandote una cantidad de tiempo que te hubiera matado, en la que hubieras llegado. Que te activaron la coronillaz así, en un segundo. Atribuyendose ellos el merito. El merito de ese tercer ojo que no se dan cuenta que vos ya tenes. Solo que en vez de en la frente en las costillas.
Que vayan ellos, que vayan. Que vayan armados, a las periferias, a hacer la revolucion. A subir la colina de los sueños. Yo quiero ceder al cansancio del peso del cuerpo, darle a mis pies el derecho al descanso que merecen.
Silvina Ocampo dice que solo nos morimos porque nos gusta mucho estar acostados. Que si pudieramos caminar acostados como los gusanos ni nos moririamos. Tenes razón, Silvina, pense yo. Y se lo dije. Que se venzan mis rodillas, y quedarme acostada, boca arriba, en el pasto. Justo en la ultima llanura antes que de que el relieve de la montaña, que son los sueños a cumplir, comience a aumentar.
Me gustaria ser una mujer que puede atravesar el día nada mas que desayunando 3 almendras a la mañana. Una mujer que se olvida de comer porque a las horas no hace falta marcarlas. No hacen falta esos quiebres en la masa del tiempo porque puede, y disfruta, de habitarlo así, siendo parte de la sustancia multiforme.
Una mujer a la que las horas se le diluyen, debido a su distraccion intensa, imposible de romper (que es lo mismo a decir "su atención intensa, imposible de romper").
Una mujer que se olvide de que el cuerpo se puede mover a lugares y de. llamar a quien tenía que llamar porque, sin percatarse, toodo el día entro dentro de si misma.
Una mujer con el cuerpo como un pasillo, como el de los drogadictos. Porque por mas que te digan que sos sana y disciplinada y tranquila, vos sabes, en secreto, que sos bien viciosa. Que sos la persona mas viciosa que conoces. Pero a vos nunca van a condenarte, porque tu droga no se puede ver ni tocar. Así es el mundo de injusto, no se juzga nuncan los fundamentos de los actos, solo los actos. No importa la adiccion, importa cual. Un crimen no es crimen si nadie lo ve. Vos no sos mejor que cualquiera de ellos, tan solo ganaste la loteria de los vicios. Un accidente.
Y como al que se droga todo el tiempo no le hace falta comer ni beber ni amar ni nada mas. Ser vos, una mujer, a la que tampoco le haga falta estimularle el clitoris al tiempo. Que pueda entrar en él, así nomas, de una. A pelo. Ser tan chiquita que para hacerle el amor, no haga falta marcar mi presencia como una semental. Al primer toque te fuiste. Al termiar el día te viniste. El vaiven seria como una ola, sucede porque no puede no suceder. Entrar y salir. Entrar y Salir. Como si nada. Para placeres, alcanza ella misma. Alcanza.
Me gustaria ser una mujer,
con un cuerpo chiquito que se llene rapido. Que casi no sienta su propio peso pero sí que se sienta a si mismo, mucho. Porque sus huesos se tocarian con sus huesos y la piel anterior con la piel posterior. Y como el tacto de mi misma vendría, comoo los tros tactos sagrados, de afuera para adentro, podría hacerme mimos por mi cuenta, con el mismo efecto que cuando te los hace alguién mas.
Una mujer que solo necesite,
3 almendras a la mañana,
dos rebandas de fruta a la tarde,
y algún vaso mediolleno, de amor, a la noche. La parte del vaso que no esta llena son las palabras. Porque el amor también seria un cuerpo tan chiquitito tan chiquitito, que sus labios lanzarian tan poco viento cuando habla que no se escucharia nada. Pero como no le importa tanto este ultimo asunto, terminaria desistiendo. Un amor tan menudito y tan delgado
que sepa existir
( de forma hermosa)
sin los musculos de las palabras.

malvina
quiero escribir casi todo el tiempo en todo momento. Ojala mis manos hicieran algo al respecto
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