Si tuviéramos seis ojos tal vez podríamos enfocarnos en escenarios diferentes de forma simultánea, ser espías de la realidad, infiltrarnos en conversaciones o escribir de par en par.
Tendríamos un ojo para ampliar estructuras diminutas que pudiesen revelar constantemente las más inquietantes búsquedas acerca de nuestro entorno. Seriamos todos científicos, o quizás estaríamos todos locos.
Estaríamos en contacto permanente con baterías, hongos, y diminutos insectos. Los dataríamos con años de existencia en el planeta, pero seguiríamos tal vez sin conocer sobre nuestra propia existencia. Tal vez nuestro tamaño no seria lo supremo que creemos y los sabios serían los diminutos, los que no vemos, los que están, pero creemos que no están. Y nosotros siempre creyendo que somos los mandamás.
Estaríamos tan involucrados en el universo micro, que nuestra permanente conciencia de ello y nuestro absurdo afán de higienización, nos llevaría a vestirnos de látex u otro material inventado para transpirar más que respirar.
Habría una brisa constante, detectaríamos las gotas de agua de la atmosfera en todo lugar. Las superficies y los objetos cubiertos de diminutos puntos transparentes veríamos. El arte cambiaria, una capa brillante ahora todo tendría. Los instrumentos de medición serian solo para almacenar información, nuestros ojos todo lo detectarían. Con infinitas escalas de medicion a nuestro alrededor, todo sería una referencia.
Podríamos ver a tan larga distancia que los telescopios más avanzados nos llevarían solo un poco de ventaja, y su función sería la de ser guias que nos orientarian solo hacía donde mirar.
Comprenderíamos que el aire esta incluso en el mas alla, que Universo está hecho para viajar y ascender por un eterno espiral ,que solo Dios sabe cuándo terminara.
Hablar sin palabras seria lo normal. Seriamos viajeros sin mochilas, en un nuevo lugar donde jugar.
Mirar planetas seria como mirar brillantes puestas de Sol a la vez, y nuestro gigante manto de estrellas Lácteo seria nuestro cobijo principal, nuestro verdadero hogar.
Sabríamos que el origen comenzó mucho antes de lo que creemos. Y nuestro mapa mental no tendría inicio ni final.
Y es que tanto nos aferramos a nuestras vidas, que no comprendemos que pueden existir más. Si dejáramos de en nuestra existencia tanto pensar, podríamos conocer el mundo, ese que justamente frente a nuestros ojos esta.
Comprenderíamos que existen muchos más de tres estados de la materia. Y que, en el intervalo entre uno y otro, el tiempo se detiene, justamente para pensar, crear e imaginar. Ese estado invisible, donde todo es posible manifestar.
Pero, aun así, seguiríamos siendo los mismos mortales quizás, esos que sienten la luz brillar, un segundo antes de despertar. A los que el amanecer les susurra que es hora de comenzar.
Pero Habría un pequeño problema, nos faltarían manos para plasmar.
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