mobile isologo
buscar...

¿Qué me duele? ¿Y cómo hago para perdonar?

Melissa

Feb 8, 2026

73
¿Qué me duele? ¿Y cómo hago para perdonar?
Empieza a escribir gratis en quaderno

Como la mayoría de las personas en esta vida, todos cargamos una herida: abierta, cerrada, sanada, olvidada… pero herida al fin y al cabo.
Y así como hemos sido heridos, también hemos sido quienes hieren. Hemos sido los que perdonan, los que no pueden perdonar y, paradójicamente, también los que necesitaron ser perdonados.

Hoy somos eso: personas que necesitan del perdón, en todas sus formas y conjugaciones.

Este blog es profundamente personal. En él quiero abordar varios puntos alrededor del perdón: a quienes creemos que merecen ser perdonados y también a quienes les ofrezco mis más sinceras disculpas, si alguna vez no pedí perdón cuando debía.
Si no hablé más.
Si el contacto cero fue lo que quedó entre nosotros.

No me asombra. Y aunque podría decir “así soy”, la verdad es que no: así no soy, así me volvieron.
Pero hoy estoy en el proceso de reconstruirme, de edificarme otra vez, para que —ojalá entre todos, como en una terapia grupal— podamos sanar.

Atentos, Aquí vamos

Hoy me pido disculpas

por las veces que me herí, me destruí y permití que me lastimaran.
Por justificar mis faltas y las de los demás.
Por sentirme menos.
Por dar de más.
Por cargar culpas que no me correspondían.
Y por seguir dando, incluso cuando todo era un no.

Hoy me perdono, me abrazo y me reparo.

Hoy entiendo que, para poder llegar justo a donde estoy, tuve que estar caída, rota; llorar mucho, no entender tantas cosas, cargar culpas ajenas y llevar un equipaje tan pesado que no me permitía sostenerme en pie.

Hoy sé que no abandoné mi camino, solo me desvié mientras acompañaba a otros a buscar el suyo.
Caminos que hoy ellos recorren sin mí.

Y yo, junto a mi fuerza de voluntad —mi coequipera—, retomé el mío.
Aprendí que no debo medirme en relojes ajenos y que la vida nunca me abandonó:
me estaba enseñando que lo importante no es llegar,
sino caminar… y seguir caminando.

 Para M.

Hoy vengo a entregarte mi perdón.
No sé si fuiste consciente del daño que me causaste, pero hoy decido perdonarte.

Este perdón lo doy por mí: por mi salud emocional, espiritual y por mi proceso de edificación.
Con él llega también mi empatía y la claridad de que ya no me debes nada.

Durante mucho tiempo cargué culpas que no me correspondían, incluso respecto a mi hija.
Hoy entiendo que ella sí tiene una familia: una que la ama, la protege y la sostiene.
Y desde esa verdad, yo también me abrazo y me libero.

Te perdono.
Y con ese perdón cierro este ciclo.

Para D.

Te di un lugar en mi vida que no te correspondía, y asumo mi parte en ello.
Por eso también me perdono.

A ti te perdono por estar sin estar, por no poner límites y por sostener una versión que terminó dañándome.
Hoy comprendo que eso ya no tiene espacio en mi vida.

Mi perdón lo tienes.
Pero mi vida sigue sin ti.

 CM y D.P.

El dolor que viví me dejó una enseñanza profunda:
dar de más no siempre es amor, a veces es una forma de olvidarse de uno mismo.

A mí me pasó.
Di de más y, en ese proceso, me perdí.
Lo que recibí fue ansiedad, pero también una lección que hoy agradezco: aprender a soltar y a confrontarme.

Hoy me perdono por no haberme cuidado mejor.
Y desde ese lugar, también los perdono a ustedes.

Entiendo ahora que nadie da lo que no tiene.
Y con esa claridad, cierro este ciclo.

 

Siempre creí que estos dolores ya no eran míos, que eran temas superados.
Y justo como una revelación divina, lo soñé: en orden, casi como lo escribí, sin olvidárseme ni una sola palabra. Lo recibí como el regalo que necesitaba.

Y como con algunas personas ya no hablo, mi mejor forma fue escribirlo.
No sé si mis palabras suenen realmente sinceras, pero nacieron desde la catarsis, desde la edificación que quiero para mí este año.

Tal vez ellos no me lean, pero espero que Dios, la vida o el universo les hagan llegar el mensaje principal:
ya no me duelen.
Sigo mi vida ofreciéndoles mi perdón.

Y también, con mucha humildad, espero ser perdonada:
por lo que hice de manera consciente,
por lo que hice sin intención pero hirió,
por las palabras que dañaron y las acciones que lo confirmaron,
por mi falta de interés, de amor y de empatía hacia personas a las que no escuché cuando me necesitaban,
por las heridas que abrí y de las que me fui sin notar cuánto dolían.

Pido perdón a cada una de esas personas.
Espero que algún día puedan perdonarme y soltar,
así como hoy yo elijo hacerlo.

Me hago cargo de lo que hice, Me voy consciente de mi cierre y Con todo el amor que me caracteriza les doy mi Perdon y desde mi edificación ojala Yo también lo pueda recibir.

Con amor M.

Melissa

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión