Y fue lindo arruinarse con vos,
sin importar las secuelas que dejó.
Fue divertido ver el amanecer junto a tu cálido cuerpo.
No fuiste mi relación más larga,
pero sí la que más me hizo sentir en casa.
Sueño cada noche con vos,
porque son los únicos momentos en los que logro hablarte.
Esperé que reaccionaras como yo quería que lo hicieras,
pero a veces me es difícil comprender la forma de amar que tienen los demás.
Vos no supiste hablar y yo ya no sabía cómo hacerlo.
Quizás simplemente éramos dos almas destinadas a conocerse,
pero jamás a ser más cercanos.
A veces pienso en si volverías,
y en si te hablaría.
La respuesta siempre es la misma,
y sí, lo haría sin pensarlo.
Sos mi mayor arrepentimiento,
porque sé que jamás vas a volver por tu cuenta.
Así que sigo en el mismo lugar,
incluso después de irme.
No me moví un centímetro,
porque estoy dispuesta a destruirme si volves y lo decís.
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