Existió un tiempo donde pensarte lejos acababa con mi cordura, haciéndome sentir que perdía el motivo de mi existencia pues no quería imaginar un futuro sin ti. Hoy es tan extraño despertar en camas separadas y no saber qué haces durante el día, cómo dormiste o qué fue lo más increíble que comiste. Estoy completamente perdido. Amoldé mi figura a tu alrededor, te hiciste parte de mi rutina y perder eso ha sido tan desgarrador que realmente no recuerdo muy bien cómo respirar. Lo único que espero con todo esto es que encontremos la paz necesaria para encontrar aquello que perdimos al fusionarnos de aquella manera. Me perdí en ti, colibrí, creando una versión de mí que pudieras amar sin cansarte, tanto que a veces me pregunto sin en verdad me conociste a mí, aunque aquello sería culpa mía. Aún escucho tu voz en casa, el eco de tu risa y las bromas que te caracterizan, el sentimiento de que, quizá, no vuelva a reír como lo hice contigo; pero allá en lo profundo, como un ruido un poco inaudible, están las discusiones y malentendidos, las palabras hirientes e incluso podría jurar que veo tus ojos con esa apariencia opaca, con la desilusión marcando un antes y después. No sé qué nos hizo acabarnos así, si nos faltó amor o fue el hastío del uno por el otro, con el miedo de apostarlo todo una vez más y, quizá, perderlo. Yo no estaba dispuesto a perder algo más y tenía tanto miedo de ser vulnerable que preferí inmolarnos. Apesar de todo, no me atrevo a ponerte punto final.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión