Pasó la primavera, y el mundo pareció despertar con una suavidad que duele en los huesos. Las flores terminaron de abrir sus colores como si no conocieran el miedo, y el aire trajo consigo la promesa de algo nuevo, de algo que apenas dejó de latir. Fue en aquella estación donde nuestros caminos se cruzaron, como si el destino hubiera decidido bordar nuestros nombres en la misma rama.
Primavera nos envolvió con su luz y su aroma, y por un instante creímos que todo lo que nacía estaba hecho para quedarse. Nos miramos como quien descubre un secreto escondido en la tierra, y nos aferramos a esa ilusión, sin sospechar que incluso lo más bello puede ser tan frágil como un pétalo al viento.
Aún así, tan solo me basta con el olor de las flores o el calor de un sol tímido para recordarte, porque más allá del tiempo, siempre será primavera en mí cuando pienso en ti.
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