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¿Por qué tenemos prejuicios?

Jun 20, 2026

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¿Por qué tenemos prejuicios?
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Quiero empezar aclarando que soy una persona con bastantes prejuicios, y es una realidad. Pienso que todo el mundo vive a partir de ellos. Cuando ves a una persona que te gusta sin conocerla, la idealizas y tienes el prejuicio de que será buena persona. En cambio, ves a alguien que no te gusta y piensas que no vale la pena.

Voy a extrapolar esto a un tema del que también me gustaría hablar en el futuro: ¿las personas que creen en el amor a primera vista se basan únicamente en un juicio sin conocer a la otra persona? Porque no puedes enamorarte de alguien solo por el físico, aunque este pueda decir mucho sobre él.

Voy a hacer un breve paréntesis aquí. Si una persona tiene sobrepeso, se puede llegar a la conclusión de que le importa poco lo que opinen de ella y definirla con el término "dejada"; es decir, que no se preocupa ni por sí misma. En cambio, si ves a una persona que tiene un buen físico y que lo ha trabajado —que va al gimnasio o practica algún deporte— podemos decir que, al menos, tiene ambición y dedicación hacia algo.

¿Qué pasa si te enamoras de una persona a primera vista y, al conocerla, te das cuenta de que no está hecha para ti? Es una pregunta con respuestas variadas. Ahora mismo se me ocurren algunas bastante claras: si te has enamorado ciegamente de esa persona, te darán igual todos sus defectos y la verás perfecta hasta que empieces a darte cuenta de cómo es realmente. Lo siguiente será acabar con ese vínculo que os une, porque comienzas a ver la realidad y acabas aprendiendo que no debes dejarte llevar por lo que ves a primera vista y que hay que mirar más hacia dentro. También existe la posibilidad de que sea perfecta y justo lo que buscas, y que todo continúe de maravilla, aunque no conozco ningún caso aún. La relación más larga que conozco de mi círculo cercano ha sido la de uno de mis amigos con su exnovia: lo dejaron y, al mes, ella ya estaba con otro.

Saliendo del tema amoroso y volviendo a los prejuicios en general, diría que muchas veces nos salvamos de situaciones o experiencias gracias a ellos, pero, paralelamente, nos perdemos muchas otras fantásticas y geniales. Aunque quizá compense perderse esos momentos para ahorrarse otros peores.

En mi caso, cuando veo a una persona que vive en la calle, pienso que ha tenido una vida complicada y que ha acabado en el mundo de las drogas y el alcohol por su propia cuenta. Al pensar esto, se me viene a la cabeza una voz que me susurra que esa persona solo quiere que le den dinero con la excusa de que es para alimentarse y sobrevivir, cuando en realidad lo gastará en sus vicios, los cuales la llevarán a más penurias.

Esto puede ser erróneo, pero por ahora no he tenido ningún problema por pensar así. De pequeño sí solía mirarlos e intentar aportarles algo, pero al crecer y darte cuenta de los malos hábitos que existen y de que muchas veces están relacionados con acabar en la calle, he terminado pensando que todos tienen la misma condición.

Esto me lleva a pensar que esa gente también tiene sus propios prejuicios y que las personas pueden manipular los prejuicios que otros tienen sobre ellas. A las personas que viven en la calle las llamaré PDC. Si necesitan dinero, buscarán lugares donde haya gente, sin importar su situación económica. Allí se encontrarán con distintos tipos de personas.

Pongamos dos ejemplos: la persona A es una chica vestida con ropa de marca, unas gafas de sol caras y un bolso aún más caro; la persona B es un chico vestido con ropa de trabajo, con la cara manchada de grasa porque trabaja en un taller y oliendo a hierro. Los PDC probablemente tendrán más esperanza de que la persona A les compre algo o les dé algún céntimo que la persona B.

Por eso digo que los prejuicios se pueden manipular. Toda persona mayor de quince años ha escuchado la expresión "quiere aparentar". Esto suele utilizarse cuando alguien quiere parecer algo que no es. Si una persona quiere aparentar ser rica, vestirá ropa de marca aunque su cuenta bancaria esté más cerca de los números negativos que mis exámenes de valenciano si el máximo de faltas no fueran dos puntos. Así hará pensar a los demás que tiene suficiente dinero para permitirse todo tipo de lujos.

Aquí puede surgir otro debate importante: quién quiere aparentar y quién se conforma con lo que tiene y con lo que es, sin importar lo que piensen los demás. Aunque esto último puede quitarse de la ecuación en algunos casos.

Yo, por ejemplo, ahora que he empezado a escribir, no me gustaría que la gente viera lo que escribo por miedo a que tengan un prejuicio equivocado sobre mí. Una persona que lea esto puede pensar que soy un friki, un clasista o directamente decir: "Eso lo dice porque viene de buena familia y no sabe lo que es tener que trabajar para mantener cualquier propiedad o pertenencia mientras sigues pagándola".

Puede que sea eso. Pero, en todo caso, hay que fijarse en que todo provoca un prejuicio. Y esto me lleva a la conclusión de que, si no conocemos a una persona, no deberíamos criticarla. Pero ¿se puede vivir sin tener pensamientos sobre los demás, por muy erróneos que sean?

Seamos sinceros: a todo el mundo le encanta algo llamado "chisme" o "cotilleo", entre muchos otros nombres. Se basa en contar las acciones o situaciones que les ocurren a otras personas y que acaban en desastre, premio o momento gracioso.

Quiero desarrollar estos términos con ejemplos. Un desastre sería que una persona se declarase a otra y fuese rechazada. Un premio sería que la otra aceptase. Y un momento gracioso sería que, al declararse, se cayera y provocara una carcajada en la otra persona cada vez que lo recuerde. Muchas veces, el momento gracioso puede estar vinculado al desastre.

El cotilleo puede pasar de boca en boca y empezar siendo una historia fantástica para acabar convirtiéndose en una tragedia, ya que las personas solemos añadir detalles o adjetivos para que parezca más impresionante. También puede llegar a ser inventado, y hasta que no hay una confirmación, pocas cosas generan tanta expectación como saber si es cierto o no.

Acabaré extrayendo la idea de que sin prejuicios no podría vivir, y que lo que piensen los demás debería ser lo que menos nos importe. Lo que más debería importarnos es nuestro círculo cercano. Los prejuicios son inevitables porque el cerebro necesita hacer juicios instantáneos sobre la realidad, pero otra cosa distinta es convertir esos prejuicios en certezas. Ahí es donde suele estar el conflicto moral.

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