Rodearse de personas narcisistas
Quizás ya has vivido lo suficiente como para reconocer un patrón en tu vida: conocés a alguien genial, divertido, la persona perfecta para entablar una amistad o relación romántica. Pasan los meses o los años y te empezás a sentir muy mal en su compañía. Al principio no sabés qué es, pero después de pensarlo te das cuenta: otra vez caíste ante una persona narcisista.
El problema que no debes ignorar
Quizás seas de las personas que, ante este descubrimiento, terminan el vínculo y siguen adelante. No es lo que pasa con la mayoría.
Muchos hombres y mujeres pueden pasarse semanas o meses preguntándose qué es lo que salió mal, si fueron ellos mismos los culpables, y hay una pregunta que les aparece por la mente una y otra vez: ¿Por qué atraigo este tipo de personas?
Si sos de los que ha pasado de narcisista en narcisista y parece que no aprendés más, no te preocupes. Este problema es muy común.
Una de las razones
Hay una verdad bastante aceptada por psicólogos y psiquiatras que es que, por lo general, las víctimas del abuso narcisista tienen una mala opinión de sí mismas, piensan que no merecen nada (o al menos, nada bueno). Freud lo denominó como "compulsión de repetición".
La solución
Hay por lo menos 4 verdades que deberías considerar:
No los podés cambiar. Aunque te diga que le des otra oportunidad, que tiene ganas de cambiar, no le creas.
Para resguardarte, no te tragues cualquier historia en donde una persona es víctima de cosas horribles y de personas malas. Sobre todo si esa historia omite completamente su parte de responsabilidad. Todos atravesamos momentos difíciles en nuestra vida, pero también somos conscientes de que, en muchas ocasiones, tuvimos responsabilidad total o parcial sobre lo que ocurrió. No somos víctimas indefensas, pero la persona narcisista te quiere hacer ver que ellos sí lo fueron o lo son.
Empezá a considerar lo que es bueno para vos. Nos merecemos respeto. Te merecés respeto.
No es malo defenderse. Menos ante personas así. Sé que es difícil, más si sos una persona sensible. Pero hay una verdad que no podés cambiar: quien se niega a ejecutar las acciones apropiadas para proteger su territorio (tus límites, pisados constantemente por la persona narcisista), queda expuesto al abuso al igual que las personas que realmente no pueden defenderse por una incapacidad. En otras palabras, si decidís dejarte pisar es como si realmente no pudieras defenderte. Y vos sí podés defenderte.
Conclusión
Las relaciones interpersonales son arreglos recíprocos, sobre todo en el caso de la amistad o relación romántica, y no existe ninguna obligación moral de respaldar a alguien que está haciendo del mundo un lugar peor. No es para nada egoísta alejarte de esas personas, ni tampoco lo es elegir a gente que te anime y te sume.
Repetí lo que acabas de leer.
Y dejá de relacionarte con personas narcisistas.
Fuentes:
12 reglas para vivir: un antídoto al caos, Jordan B. Peterson
La huella narcisista, Analía Forti
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