Por qué no es un adiós. Es un hasta pronto .
Aug 23, 2026

Mati:
No sé cómo empezar esta carta. Quizás porque nunca imaginé que alguna vez tendría que escribirte una despedida.
El tiempo, tomado por la efímera vida, me enseñó en poco muchas cosas. Nos conocimos hace relativamente poco y, sin embargo, hoy estoy acá, intentando escribirte una carta, una despedida, un hasta pronto a un amigo.
Porque no es un adiós. Porque nadie termina de irse de la vida misma sin quedar impregnado en algún recuerdo, una canción, un momento. Quedarás inmortalizado como una foto antigua en la repisa de la memoria de quienes te amamos, de quienes te quieren, de quienes siempre te recordaremos con la misma sonrisa que sabías acompañarnos.
Comprendí que no necesito años para hacer que alguien importe. Alcanzan algunos mates, algunas charlas, tus cálidos abrazos, una sonrisa, una tarde cualquiera riéndonos de cualquier cosa.
Por eso pienso en vos. En lo breve que puede ser el tiempo y en lo mucho que puede dejar una persona dentro de tan poco tiempo.
No quiero hacer de esta carta una historia sobre mí. Yo solamente soy un amigo que tuvo la suerte de cruzarse con vos y que hoy te extraña, te quiere y te llora.
Necesitaba decirte que me importaste.
Y que todavía me cuesta aceptar que ya no voy a encontrarte un viernes a la tarde tomando unos mates, hablando de cualquier cosa, riéndonos de cualquier estupidez o simplemente admirando cómo el cielo cambia sus colores, como si el silencio del mundo acompañara esos momentos. De fondo, escuchando Los Redondos.
Me queda ese pedacito de tiempo que compartimos.
Me queda cada libro que me contaste que te gustaba, esas anécdotas raras tuyas que me dejaban pensando. Un consejo nunca te sobraba, un abrazo siempre dabas.
Ayer, roto en silencio, abrazado a la tristeza, te vi descansando. Quizás por todo el mundo que llevabas dentro, te pesaba. No supiste ponerlo en palabras. No solamente lloro tu pérdida. También lloro todo lo que te faltaba por vivir.
El cielo se oscurece, las sierras se nublan, casi como si supieran que ya alguien no va a ir.
Todo alrededor parece haber tomado su propia voz, como si hasta el mínimo ruido aturdiera. Todo se volvió tan nítido como tu ausencia.
Todo el mundo, tu familia, regalándote flores. Tratando de asimilar la situación, porque bien saben que ahora, en la mesa principal, en la mesa de los grandes, va a haber una silla desocupada. En la juntada con tus primos va a sobrar un espacio donde ellos busquen tus colores, tu presencia, tu sonrisa.
El mismo día que decidiste partir, el mundo, el cielo, el clima parecían haberse puesto de acuerdo para, de alguna manera, avisarnos que algo estaba pasando de por medio.
El clima ventoso, casi como si el viento enojado estuviese; la gente enloquecida, como si todos enojados estuvieran.
Llegó la mañana del viernes y el clima, de repente, cambió totalmente. Todo parecía ser más claro: una mañana linda, un cielo azul, un sol que brillaba. Todo era paz, como el silencio de tu cuarto.
Pero también me voy con gratitud, porque gracias a vos encontré la manera de poner mis sentimientos en palabras. Gracias a vos supe y me animé a algo que tanto me costaba: escribir.
Tengo mis propias publicaciones, Mati, donde mismo vos publicabas.
Agradezco que te llevaras una parte de mí envuelta en poesía, en un libro, en algo que tanto significa para mí.
Agradezco saber cuánto me importaste como para que en este momento pueda sufrirte.
Me hubiera gustado que, al final de nuestras jornadas, hubiéramos podido terminar de opinar de ese libro. Qué capítulos subrayaste y cuáles fueron los que yo anoté, para ver si en algún capítulo coincidíamos.
Me hubiera gustado compartir más tiempo con vos porque se sentía liviano al hacerlo: los mates, las charlas.
Ojalá hubiéramos escrito algo juntos, vos con tu manera de escribir tan filosófica y yo añadiéndole imágenes, poesía de por medio.
Te voy a recordar sonriendo cada vez que vaya a buscarte a ese negocio, a tu trabajo, a tu familia. Voy a verte en cada tarde que el cielo le parezca justo empezar a lucirse con sus colores. Voy a escucharte cuando Los Redondos suenen de fondo y vos, con los dedos de las manos, golpeando el mostrador como si de una batería se tratase.
Voy a recordarte cada vez que le dé un abrazo a tu papá. Esos mismos que me sabías dar, con el mismo calor. Con el mismo sentimiento. Con el mismo valor.
Gracias por haber coincidido conmigo en esta vida.
Nos volveremos a encontrar en algún lugar, Mati. Mientras tanto, quédate tranquilo. Vas a seguir estando acá.
Porque tu memoria quedará inmortalizada por quienes te amamos.
Para: Mati
De: manito.
Te amo. Hermano.
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