mobile isologo
buscar...

Polaridad

Enzo

Mar 1, 2026

0
Polaridad
Empieza a escribir gratis en quaderno

Cuando era más chico, me daban miedo los osos polares. Años después, me dan miedo las ventiscas y los osos polares.

Mamá duerme a mi lado, acostada en los escalones, me cuida aún con los ojos cerrados. Una ventolada nos salpica nieve en la cara, pálida y empequeñecida. Las calles no me hablan hace días, quieren estar solas.

Las puertas del teatro golpean detrás nuestro, como si personas estuvieran atascadas dentro. La luz se vuelve grisácea por la nieve y nos impide ver entre la helada, ¿Y si un oso polar estuviera cerca? me contaron como un sujeto corría con su camisa rasgada, que dejaba ver cortes profundos en su piel. Yo no sé si podría correr mientras cargo a mamá, tampoco tenemos un lugar a donde ir.

Sería más fácil hibernar, aún cuando el frío sea para siempre. Mamá utilizaba cualquier leve frío de excusa para cocinar comida a la olla, la sensación de la salsa caliente recorriendo la garganta se adhiere a la nostalgia, y no parece haber pasado tanto tiempo.

La miro, con especial atención en lo diminuto de sus ojos oscuros. Le doy un abrazo de oso, los que me protegían siempre. Sigue fría, minúscula, inmovil. Una vez leí que los osos polares absorben el calor del sol con su piel, así pueden sobrevivir a las bajas temperaturas. Nosotros no estamos preparados para esto, quizás este mundo nunca fue hecho para nosotros.

La ventisca aumenta su intensidad y ya no consigo ver nada, pero oigo. Unos pasos calmados, como alguien que no tiene intenciones de hacer daño, o como alguien que se oculta para atacarte desprevenido. Siluetas borrosas van tomando forma, par de orejas muy chiquitas como para oír mi respiración. Lo distingo y mi corazón se congela, no puede latir. Parece que hay otro de su especie tumbado a su lado. Lo mira, lo zarandea, lo acaricia con su hocico. Gira su cabeza y me mira, con el abismo de sus pupilas fijando sobre mis ojos desgastados, penetra en mis recuerdos, sabe quién soy y lo que pasó con mamá.

Estoy asustado, perdido. Veo a madre debilitarse poco a poco, y no puedo hacer nada en absoluto. Me acuesto junto a ella, intento que no pierda su calor. La cargué con mis pocas fuerzas, andando sobre los hielos partidos y el blanco infinito que no nos lleva a ninguna parte. No recuerdo hace cuánto no comemos, hace cuánto que no vemos a nadie. Y lejos, hay alguien sentado, está temblando. Son dos, pero no sé si el otro está vivo. Volteo hacía madre, no sé si puede aguantar mucho más. Cierro los ojos, el viento desciende hasta detenerse en seco, y cuando vuelvo a abrirlos, sobre la nieve, nos veo.

Enzo

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión