No soy creyente de ninguna religión,
pero cada noche
rezo a Dios por tu amor.
De rodillas le imploro
que me permita habitar tu corazón.
Si existe una oportunidad,
suplicaría su perdón,
anhelando merecer tal bendición.
Nunca antes rogué ante Dios,
pero no dudaría en hacerlo.
Dejaría mis rodillas sangrar
hasta que conceda mi petición
aquella donde soy
la dueña de tu corazón.
Dicen que Dios todo lo ve.
Tal vez descubra el egoísmo
que esconden mis palabras
y guarde silencio ante mis plegarias.
Y si así fuera,
volvería a pedir perdón,
defendiendo mi posición
pues fui embrujada
por algo llamado amor.

Bellum
Escribo porque callar me pesa más. Aquí dejo tristeza, amor y dolor: todo lo que me habita y me mantiene viva.
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