La plaza de mentes se siente concurrida. Deambulan esencias de todo color, forma y fragancia
Faroles de hierro forjado a la antigua, una luz tornasolada se desprende por sus pequeños cristales
Senderos circulares concéntricos y un frío fantasmal se impone lujurioso, aunque ya el verano nos abraza
Mariposas multicolores revolotean incesantes, luciérnagas devoran la oscuridad y el espacio entre los que las observan contentos
La conexión y el interés genuino se siente muchas veces ausente, como si todos sintieran miedo por mostrarse
Posturas impostadas, discursos repetidos
Aplican infinitos filtros para terminar siendo todos iguales
Una búsqueda impaciente por la droga del placer instantáneo. En bandeja de plata entregamos la libertad de consciencia a sensaciones que se difuminan en cuanto abrimos los ojos cada mañana.
Las almas que buscan algo en concreto pelean con el conflicto permanente de sus adentros
Pienso y pienso
Solemos aferrarnos a esencias familiares que nos topamos por coincidencias.
Dulces y preciosas coincidencias
Una voz que nos recuerda a un ser querido, un trauma compartido que nos acerca, un gusto culposo que enciende una nostalgia escondida
A menudo inconscientes también anhelamos en el otro lo que sentimos falta en nosotros mismos.
Admiramos para poder llegar a amar y amamos admirando el florecer en compañía
Tenemos también una especie de obsesión por el equilibrio y luego de este, del caos
Cuando todo está demasiado calmo, ansiamos la tormenta
Cuando solo conocemos la tormenta, añoramos el cálido sol de mediodía
He escapado de mí mismo cierto tiempo, lo gracioso es que uno siempre suele volver como si nada, nuestra mente nos vuelve atemporales.
He observado las fotos de pasados lejanos y cercanos
Hay cosas que se mantienen, otras que ya no tienen registro alguno.
Pero existen eventos que nos rememoran a cada instancia que vivimos.
La suave llovizna que parece magnética, el dulce sonido de los pajaritos en primavera.
Existen combinaciones que nos hacen sentir vivos aun cuando estemos ajenos a nosotros mismos.
Por naturaleza somos erráticos e impredecibles
A la deriva de todo afecto hemos de escribir el párrafo más precioso
Recién entonces las almas sensibles se acercarán sintiendo la vibración sincera de las palabras pronunciadas
Frecuencias símiles nos mueven en consonancia
Y sabiéndonos en compañía entonaremos las más sinceras gracias al destino que de manifiesto nos trajo cercanía.
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