fui la pequeña rosa
que se cubría con sus espinas
apagué mi fulgor con las sombras
marchité mis colores con furia.
me cubrí con el viento
y escapé del sol
corté mis tallos
por perseguir al amor.
entregué mi hogar a otras flores
cedí mis rocíos a los muertos
vestí de penuria
y profundo pesar.
quizás descifré el secreto.
debo ser yo
quien cuide mis pétalos
debo ser yo
quien plante mi orgullo
y carcoma la tierra hasta florecer.
debo ser yo
quien descanse en el jardín
y permita que mi aroma
provoque ilusiones.
debo ser yo
quien abrace mis dolencias
y sepa que los puñales
siguen clavados en mis pies.
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