- Escribo acá y en mi cuaderno con lapicera negra.
- ¿Y qué escribís?
- ¿Que qué escribo? Bueno, escribo lo mismo que están leyendo pero de distintas formas. Me pregunto lo mismo de diferentes maneras y todo se resume en; "¿Por qué pienso tanto?". Y así, mi mente se vuelve un lugar inhabitable.
- ...
- Hoy por un segundo pensé "¡Dios, me quiero desconectar!", pero no me quiero morir. Pero parece ser la única salida para callar mi mente, para calmar mis palabras.
- ...
- Si me quedo quieta mucho tiempo me da la pálida. Eso lo descubrí cuando me enamoré por segunda vez. No soy para nada un ser de tierra, yo necesito volar, y cambiar, y descubrir. Soy de géminis, mi ascendente es aries y mi luna está en libra. Dos signos de aire y uno de fuego, ¡¿dónde mierda puedo encontrar quietud ahí?! Me enoja. Me enoja porque me enfrenta directamente conmigo misma, me confronta con la idea de que necesito disciplina. No quiero disciplinarme, quiero vivir así, quiero vivir cómoda... Y ahí ¡PUM!, empiezan a caer palabras del Palabrero que me desquician; la perfección, la idea, la lucha, el oportunismo, la libertad, la justicia, la lealtad, la envidia, los celos, el amor.
- ¿El amor?
- ¡Sí, el amor!. Y me pregunto: ¿el amor de quién?, ¿para quién?, ¿desde dónde?, ¿puesto en qué?. Yo lo encontré.
- ¿Se encuentra?
- Y lo perdí.
- ¿Se pierde?
- Sí, lo perdí un martes de agosto frío y gris. Me besaste por última vez en un semáforo en rojo, ¿no te acordás? Me pediste que te diera un beso y yo no me pude resistir. ¡Sabía que no debía dartelo! ¡Dios mío sabía que no te tenía que besar!. Me avisó el culo y yo no lo seguí, no lo escuché, me lancé, no pude rechazarte. Cuando volví a mirarte ya estabas totalmente decidido a agarrarme la cara con tus manos y besarme. Y ahí me perdí, supe muy rápido y con mucha tristeza que sería la última vez que te amaría y la primera vez que me dejarían. Me bajé del auto sin mirarte y mi alma entera quedó anclada a la vereda, no pude hacer nada. Tuve que desprenderme con todas mis fuerzas y salir caminando de ese espectro negro y pegajoso que se quedó ahí parado esperando vaya a saber qué. Sí, pegajoso, pegajoso pero mío. Y así lo hice, me desprendí y seguí adelante. ¡Ahí perdí parte de mi!
- ...
- Necesito volver a ver un semáforo en verde. Necesito volver a esa esquina, recuperar mi alma, recuperar mi beso, recuperar mi amor.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión