Balanceandome en este vértigo de ser un cuerpo que aloja. Un cuerpo que es dos. El vértigo de aprenderme mamífera; de tener que explicarle a esta mente dictadora que en verdad es inútil. Como a un niño que cree llevar las riendas de la casa, la he dejado jugar a ser quien tiene el poder. Pero ahora este vientre que crece a ritmos imposibles, ese corazón que late adentro, junto al mio sin ser mio; estos huesos que se mueven y se contorcionan para abrir paso a la vida, esta fatiga y esta fuerza, esta cueva en la que me he convertido, son inexorables. Por más que la razón implore, el instinto toma el timón.
Las aguas se vuelven turbulentas. Un nudo da mil vueltas en mi abdomen. Es una ola, que rompe estrepitosamente en mis paredes. Respiro. 1...2...3... El torbellino pasa, me deja descansar lo justo y necesario. Con cada ola me abro toda un poco más: mi pelvis, mi corazón, mi espiritú.
Ella se acerca como en una danza. Una danza que me invita a la calma, que me dibuja una sonrisa en el rostro. Y yo canto para llamarla, para mostrarle el camino. El aire se me esconde, el nudo se envuelve con más ímpetu. Finalmente mi consciencia acepta la derrota y comienza la retirada. Y así solo queda un cuerpo. Un cuerpo pariendo. Una madre y una hija queriendo salir al mundo.
El dolor no duele, más bien es bello. Es dolor que acaricia, que anuncia. Es un dolor que agota tambíen. Pero para mí sorpresa todavía puedo más. Cada bocanada de aire, cada pausa, cada segundo es suficiente para recomponer la energía.
Nacer. Que la vida puje desde adentro. Sentirte haciendo fuerza, exigiendo que te abra camino a este mundo nuevo. Un mundo de aire, de luz, de piel. Conocer tu sed de vida, tu determinación a ser.
Es curioso saber qué cuanto más cerca estas de mí, también estas más lejos. Cierro los ojos y me hundo en este último instante en qué seremos una, para recibirte como otra. Sostenerte por primera vez, aprender la firmeza de tu cuerpo y observarte inaugurar tu respiración, tu voz, tu tacto. Abrazarte en mi pecho y disponerme para caminar contigo, no juntas sino a tu lado.
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