No eres tú,
es mi neurotransmisor, comúnmente confundido con amor,
llamado dopamina,
esa que me hace desearte tanto
que ni lo imaginas.
No eres tú,
es la norepinefrina actuando en mi presión arterial,
que me hace querer entregarte el corazón,
de una manera casi criminal.
No eres tú,
es la feniletilamina, la reina de las anfetaminas,
que explica mi adicción a tu existencia,
y de ahí la insistencia de absorber tu olor.
Es irónico que aún lo confunda con amor.
No eres tú,
es la oxitocina emocionada en cada beso tuyo,
que es la razón por la que suplico
que mi cuerpo siempre esté en contacto con el tuyo.
Contigo conocí a la serotonina que parecía medicina
en mi día a día y me visitaba solo con tener tu compañía.
Pero no, no eres tú.
Al menos eso es lo que dice la ciencia, pero creo
que al conocerte se volvió una incoherencia. Pero entonces...
Ciencia... ¿cómo me explicas esta sensación que me da en el
pecho en pleno beso?
¿Cómo mides mi emoción cuando me voltea a ver con tanta
ilusión?
¿Cómo me explicas la manera en que me desbordo de amor
y ese temblor que me da solo por pensar en su voz?
¿En qué laboratorio se analiza mi obsesión tan
enfermiza por sus ojos?
Pero en fin... no eres tú.
¿Cierto, ciencia?

Denisse Lopez
Hola, espero puedan conectar con lo escribo, estoy aprendiendo. pero me da mucho gusto tenerte aqui
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