Es inevitable que la humanidad te parezca absurda.
Es egoísta pretender, que como un niño conserves el asombro para siempre
Las flores que nacen cuando crece en tu alma el asombro,
se marchitan
Me aferro a ellas como si fueran el último rastro de humanidad que me queda,
el último rastro de vida.
En medio de tu hastío, puedo todavía, encenderte una luz
Sé, todavía, cómo devolverte el asombro
Con un impulso desesperado como quien busca la última partícula de oxígeno
te busco el amor
Busco acercarte a él como un recien nacido busca instintivamente el calor de una piel
lo busco con los ojos cerrados
con las piernas cansadas
con el alma expuesta
Pero la necesidad de iluminarte me ciega
me vuelvo necia, idealista
paso la noche en espejismos que abrigan cada vez menos,
refugios de mentira que se desvanecen con el día
Hay albas en los que lo encuentro
por días y noches vivo en él
respiro de él, y me alimento de él
duran lo que dura mi necesidad de tu energía
porque sé
que cuando ya no tenga hambre, ni frío
estaré lista
para seguir buscando tu abrigo
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