Estoy acá hoy, con 18 años, acostada en mi cama, sin amigos, sintiéndome completamente sola, dejando de lado lo que más me gustaba hacer y queriendo morir, solo para dejar de sentir. Sin embargo, hay algo que aún me mantiene un poco con vida: esperar a noviembre para volver a anotarme en la facultad y estudiar, esta vez, la carrera que durante tantos años prometí y soñé estudiar: Psicología. Y, a pesar de morir de miedo por volver a fallar, hay una pequeña esperanza de que pueda lograrlo. Esta carta va para mí, para mi yo del futuro, por si logro eso que tanto anhelo.
Mai: un día vas a estar ahí, saliendo de la facultad con los ojos derramando lágrimas de felicidad y las manos temblando de los nervios, con mamá y papá esperándote y llorando más que vos, orgullosos de su hija, con flores en las manos, espuma, vino y un cartel que diga: “Me recibí, soy psicóloga”.
Va a ser el mejor día de tu vida, el más esperado y el menos creído. Será tu mayor logro, después de tantas veces que quisiste dejarlo todo, de tantas veces que creíste que nunca te iba a ir bien y que nunca ibas a llegar a nada; después de las veces que te moriste de miedo y de todas esas noches en las que no podías dormir, en las que el futuro te atormentaba y solo soñabas con ese día, como quien sueña con volver a ser feliz.
Ese día no solo vos vas a estar orgullosa, sino también yo y esa Mai chiquita que nunca se rindió y siempre se mantuvo firme. Y ese día vas a entender por fin por qué tuviste que esperar tanto tiempo y vas a estar agradecida de todo lo que la vida nos dio.

Maia Orellano
Mario Benedetti: "La mariposa recordará por siempre que fue gusano". ♊📖: solo tengo 18 años y tal vez mil vidas a las que aún no me adapto
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