Palabras bellas para ellas.
Matagalpa, 4 de julio de 2026.
Es una omisión imperdonable,
que clama ser reparada,
el que para tanta muchacha agradable
no haya sido, entonada,
aún,
una poesía hermosa en su honor,
ya sea por amistad, cariño o amor.
Todo por causa
del triste rumbo
que lleva
este prosaico mundo.
Omisión imperdonable digo,
amigo
mío que me lees, porque el femenino corazón
es muy dado a la belleza,
y grande es su emoción,
o su tristeza,
cuándo palabras lindas recibe,
o cuando sin ellas vive...
El corazón femenino,
sensible
y genuino
como es,
tiene indecible
necesidad
de agradables palabras, la verdad.
¡Muchachos, hagan la caridad!
Cumplan con su deber,
dejen de ser insensibles,
dejen los modos horribles:
La vulgaridad
mundana,
la vanidad
cotidiana
del hombre sin corazón,
incapaz de alguna expresión
elevada,
pero lleno por toneladas
de las expresiones
absurdas
tontas
y burdas...
No se trata, varones,
de volverse...
amanerado,
puesto que el hombre completo, además de poeta, ha de ser filósofo y soldado.
Se trata, simplemente, de cumplir con el deber
de corresponder con ternura
a la hermosura
de la mujer.
—«Yo hago cosas concretas»,
me dirás con una "jeta".
Mas no negamos su importancia,
sólo apelamos a la instancia,
antes mencionada:
Que la mujer necesita sentirse amada,
querida,
deseada,
requerida,
buscada...
Ella, además de cosas
"útiles",
necesita rosas
"inútiles".
Además de atenciones
"reales".
necesita ensoñaciones
teatrales,
que hagan volar su imaginación,
que agiten su corazón,
que la saquen de la ardiente duna
que es la cotidianidad
y la lleven a la Luna
con agradable liviandad.
¿Por qué son así?
Sólo Dios lo sabe,
pero sin duda es clave
con ellas la ternura,
las palabras,
la cultura.
¿Se trata, entonces, de engañarlas?
¿De fingir amarlas?
¿de mentir
diciéndoles lo que quieren oír?
¡Dios nos guarde de tal villanía
y no permita que lleguemos a ella un día!
De lo que se trata es de expresar lo que genuinamente sentimos...
pero no torpemente,
sino como dijimos:
Con figuras bellas,
de las que gustan ellas.
Con maestría
y ternura,
con alegría
y hermosura...
¡Ánimo, hermanos varones!
No sean...
medrosos.
Y ya sean novios, amigos, padres,
o esposos,
demuestren afecto a sus mujeres.
Hombre, demuéstrale que la quieres.
Hagamos de este mundo para ellas un lugar mejor,
llenándolas de amor.
¡Hermanos, poetas, bohemios, locos y "vagabundos",
sólo la belleza salvará a este mundo!
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