Siento el calor inundando mi cuerpo,
como los primeros rayos de sol en una mañana de invierno.
Y aunque le doy la espalda, aun así sé que estoy acompañada.
Me muerdo la lengua y juego con mi pelo,
¿será que me estoy enamorando de nuevo?.
Señor sol, ¿como cada mañana aún te posarás en mi ventana?
o dejarás rastros de luz en mi almohada.
En tu ausencia siento la brisa rozar mi cara
mientras la mañana se vuelve fría y clara.
Mi ventana de nuevo está empañada...
¿Será que la lluvia es mi mejor aliada
o la tormenta mi fiel amada?
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