Solo había que socavar un poco más, hacerle juicio al conformismo y señalarlo por desertor, si es que pico siempre afirmó que había algo más.
"¡Es oro entre cenizas!" Gritaba olvidando que vivió cabizbajo, antipático e hipócrita todo el tiempo que buscó hasta encontrar.
"Quédense, quédense a ver esto que tan tangible y real veo yo, sean la prueba irrefutable de que, por una vez en la vida, tengo razón; por más mísera que sea la prueba, prueba es, y me bastará para sonreír de nuevo mañana, que si hoy bailo es por el hallazgo y si mañana lo hago será por el recuerdo."
Cómo iba yo a decirle que no había nada ahí, si fui yo quién deshizo su cama, quién trabó la puerta y tragó su llave, si fui yo quien le negó el mundo y le mordió la mano que solo por ayuda se abrió.
Al fin y al cabo, ¿quién soy yo, no?
Tiene un brillo extraño en los ojos, a ver si me entendés; es como si las velas de una torta encandilaran tus pupilas el día de tu cumpleaños.
Se le dibuja una mirada que viene hasta con subtítulos, esa que de nada se hizo y todo lo es, aquella que grita esperanza y llora satisfacción.
Antes de poder siquiera formular la pregunta, me acercó hasta casi la nariz rozarme, una hoja de papel, cuál niño mostrándole a la madre un dibujo hecho con más amor que prolijidad, que busca únicamente reciprocidad en la intensidad de la emoción que el siente por lo que hizo.
Era una carta, que él mismo se hizo hace diez años, resulta que pico había adoptado el hábito de autodirigirse escritos desde que descubrió el poder de las palabras, y más que cualquier otra cosa, el poder de las suyas.
"Fueron ocho cuadernos, setecientas setenta y ocho páginas, me tomé el tiempo de leer todas y cada una de ellas, dos veces, buscando en la primera lectura la sorpresa y el entusiasmo, y en la segunda, la nostalgia; pero, al terminar la segunda me di cuenta de que todo este tiempo pasé por alto lo más importante que me restaba por hacer: la comprensión.
Hice un ejercicio de introspección donde me iluminé por un momento y supe que no estaba sentado ahí negociando con el reloj por un minuto más solo para recordar, y nada más.
Tenía que hacerle honor al camino que dibujé, pues en lo que llegue hasta acá, dejé piedras sobre la arena en cada paso para recordarme por donde vine, solo sé que de mí, nada sé, y por miedo a no ser algo que me guste vuelvo a ser quien fui ayer, pues es lo único que solía recordar, con ese límite de tiempo tan corto como se ve, el del ayer.
De haber leído esto un año atrás, no estaría tan agradecido como lo estoy me encuentro siendo víctima de una libertad abrumadora que al darme toda posibilidad existente termina obligándome a no elegir ninguna.
Sé bien cuanto miedo tenía antes a no cumplir con mi deber, pero con el paso del tiempo, el terror pasó a protagonizarlo el no saber cuál es mi deber antes que el no cumplir con él.
Y, si me doy el lujo de indagar un poco más, sabiendo que esto lo formulé y encontré encerrado entre cuatro paredes, ¿qué más habrá para mí ahí afuera? Hoy no tengo más que hambre de saber."
Cualquier persona corriente se preguntaría por qué ha de ser tan importante para él algo que solo suena racional si es explicado (y, dependiendo de quien lo escuche, ni así consigue sonar como tal). Pero lo que para pico era solo una hoja más escrita hacia el yo por conocer, para Nico fue el recordatorio de que proyectarse así mismo para él mismo, era su única forma de motivación y su fuente primaria de energía.
Ahora es mi turno de dar un paso al costado, estirar la alfombra y regalar un aplauso cuando el muchacho decida caminaría.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecito
Pico
22/05/26 necesito ayuda/acompañamiento humano urgente estoy muriendo por el péndulo bipolar de los saltos de la hipomanía a la depresión. por favor. auxilio. @nnicodominique
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión