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Orgiástica melodía del silencio

Blue Ray

Jan 26, 2026

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Orgiástica melodía del silencio
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Prólogo

Se santigua mirando al piso,

como si le debiera algo a Dios,

con vergüenza,

con anhelo de saldar una deuda impagable.

¿Quién habrá sido el maldito

que dejó abierta la puerta del cielo

y dejó caer la desgracia en la tierra?

Secuencia 34

—¡Blue Ray, despertate! Llegó el momento que más temíamos.

—¿El juicio final?

—No, eso ya pasó mientras dormías y no fue para tanto. Llegó la época de los falsos sordos; dicen que el mundo te necesita.

—Si el mundo me necesita, es porque realmente estamos perdidos.

—Sí, eso es verdad. Pero necesitan tu corazón: es el último que queda no artificial, y lo saben. La turba puede llegar en cualquier momento.

—Hay un problema, mi querido amigo: ya no lo tengo. Lo entregué… y no sirvió de nada.

Secuencia 35

—Este mundo, en el que caímos por accidente, es injusto, Blue Ray. ¿Qué otra cosa esperabas?

—Pero la palabra, mi querido amigo…

—La palabra poco importa. Nunca hagas promesas borracho, con miedo… o enamorado.

Secuencia 36

Evidentemente, había caído en un mundo injusto.

Además de injusto, aquel mundo era estúpido, inútil e ignorante.

Porque, si al menos se tratara de una injusticia soberbia, pasional y con causa, tendría otro color.

Pero no.

Era el mundo de “la chancha y los veinte”: querer todo sin dar nada.

El mundo del egoísmo disfrazado de libertad.

Y así estaba, sin poder salir.

Ya no podía viajar como antes.

Era inútil.

Lo único que restaba era quedarse y “poner el pecho”, aunque eso le costara hasta la cordura.

Secuencia 37

Un mapamundi en la pared.

Un simulcop de emociones.

Así se sentía Blue Ray.

Reposaba su brazo sobre la mesa

y la cabeza sobre su brazo.

Miraba de reojo una flor

inútilmente puesta en un florero.

Una flor de plástico

(vulgarmente de plástico).

Evidentemente falsa.

Así se sentía Blue Ray:

vulgarmente de plástico,

evidentemente falso.

Un ser humano

adentro del florero del mundo.

Secuencia 38

Blue Ray pensaba.

Una vez más se había equivocado

(como de costumbre).

El vaso en la mesa,

medio vacío,

medio lleno,

contaba aquello que él no podía describir.

La indiferencia se disfraza de libertad

y es mejor estar loco que mal curado.

Las urgencias del cuerpo

no son las mismas

que las urgencias del alma.

Un abrazo es como el pan.

Un abrazo es como el agua.

Secuencia 39

—Blue Ray, queda poco tiempo…

—Lo sé, amigo mío. Estoy perdido.

—¿Por qué lo hiciste?

—¿Hacer qué?

—Entregar tu corazón, cuando sabías que era lo único que tenías.

—Dar lo que sobra o abunda es caridad. Entregar aquello que es único convierte también en único a quien lo recibe, y eso es amor.

La turba irrumpió iracunda, pero Blue Ray ya estaba dormido. Y algo decía que esta vez era para siempre.

Epílogo

Poema del agua estancada al mar

Salarán el alga gris del témpano,

la orgiástica melodía del silencio.

Salarán por nosotros y por ellos:

fervientes marineros del odio,

azules grises del misterio.

Salarán la moribunda estación de madrugada,

y serán siempre una costa verde,

o azul,

o blanca.

Espuma ebria de amores

sin puerto,

ni luces,

ni nada.

Salarán la golondrina heroica,

el pez furtivo.

Salarán las rocas

y el impío destino.

Salarán el vino del ocioso,

del siniestro celador.

Salarán también la paz y el ruido.

Salarán por los siglos de los siglos.

Salarán,

y serán abrigo.

Blue Ray

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