Lo que sigue es un ensayo provisional que nace de una experiencia vital y ansiógena: ando leyendo biología y me siento angustiado, y uno que ausculta su propia alma con frecuencia se pregunta por qué. Si bien intento dar cuenta de caracteres universales no puedo despojarme de lo biográfico e individual. Quizas si usted, lector amigo, lee estas líneas pueda extrapolar nuevamente lo universal.
Veamos, mi vida siempre fue cerrada. Matemática, lógica, luego física y química. Usted tiene dos ecuaciones: F=Ma o E=mc2 y de ahí deriva la totalidad de la experiencia. En términos mecánicos, sabe (aunque no sepa hacerlo de un auto corriendo) que hay fuerzas, potencias, trayectorias, trabajo, rozamiento, etc. Todo, nuevamente aunque no sepa hacerlo, es pasible de una explicación mecánica. (¿Extraña que para muchos el Dios de Laplace posea un atractivo descomunal? Es decir ¿la idea de que una mente preclara puede conocer el futuro y el pasado solo “calculando” trayectorias?).
Más adelante la filosofía se orientó en ese camino. Uno cuenta con una serie de axiomas, llámese Dios, Ego Cogito, voluntad de poder, o Dasein. Es un sistema racional que explica, justifica, hace el mundo habitable, pero ante todo es lógico. Kant distinguía entre lo histórico y lo racional, lo primero es contingente, no puede preverse o explicarse más que por lo que es el caso, mientras que lo racional sigue leyes calculables. Aristóteles distinguía entre ciencia (logos) y opinión, lo que ocurre todas las veces y lo que ocurre la mayoría de las veces, o lo que ocurre pocas veces (y en función de eso deriva la metafísica, la física, la ética y la política). ´
Esto es, contrario al cliché que dice que las humanidades son muy distintas y opuestas a las ciencias mi experiencia refuta la idea. Al menos si entendemos a la filosofía como las humanidades.
Diré que la filosofía es a la historia y la ciencia política, lo que la bioquímica a la biología. La filosofía explica, justifica, a través de la logica, la axiomática, la epistemología, la semántica. Dice lo que se puede decir con sentido e inteligibilidad. Mientras que la historia o la ciencia de Maquiavelo simplemente dice “esto es lo que hay, ¿qué hacemos?”
Así me siento hoy con la biología. Una ciencia claramente empírica pero no formal. Una ciencia que explica sus cuerpos, sus mecanismos a partir de conocimientos más rígidos como la física, pero que en su ontología es contingente. La evolución nos pone de cuajo en ese problema. Todo es azaroso, nada existe por un plan teleológico o una inteligencia que organice. Las cosas son así, existen estas regularidades, estas tendencias, estos patrones, pero la causa de lo acontecido es eminentemente contingente. Que esta ave tenga este pico puede explicarse a posteriori, pero no hay razones para que la vida haya adoptado esta configuración.
El conocimiento de la biología pierde su suelo arquitectónico. Todo es conjetural, provisional, no hay premisas y conclusión lógica. El esquema explicativo es otro. No hay un modelo al mejor estilo “el espacio es no euclideano, cómo lo confirmo”, sino “la vida se presenta con estos caracteres, ¿cómo lo describo?” Así, la biología se emparenta a la geología, y a la historia. Deja de ser un orden de leyes atemporales, llámese segundo principio de la termodinámica para volverse selección natural.
Claro es que habría que aclarar. No es que cualquier cosa pueda producirse espontáneamente. La biología opera por un anclaje mecánico. Los cuerpos son de cierta manera, la genética se da según ciertos patrones. Pero la angustia acontece porque la ontología de la biología no es causal, sino contingente. Claro que hay modelos matemáticos muy esclarecedores, pero en el fondo los supuestos que construyen el mundo habitable son muy diferentes.
Corolario: he aquí una nueva lectura de las posibilidades de la diversidad humana. ¿Cómo construye la realidad un ser humano que opere con estos saberes?
Me gusta una frase de Mark Twain: la única diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil". Y el mundo de la biología no es verosímil, es un cúmulo de hechos sorprendentes uno detrás de otro sin que nunca podamos prever cuál será el siguiente.

Bonchi Est
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