No me gusta salir sola por el temor de
que luego esa soledad sea mi mejor amiga.
Temo a la idea de irme,
porque luego no sé quedarme en los
lugares correctos,
en aquellos que me acompañan y no lo veo.
Temo a la idea de dejar ir,
porque sé que no volverán,
no soy alguien necesario,
no soy alguien a quien puedas amar.
Tengo el corazón hecho pedazos y mi
pecho es un cementerio de flores.
Mi mente es racional,
se aleja de lo emocional porque nos
lastima en una medida descomunal.
Ahora me siento perdida,
intentando guiarme con unos ojos marrones
que me observan desde el atardecer.
No sé si seguirte,
porque temo que me dejes.
No puedo irme,
porque no aprendí a soltarte.
Ruego porque no me alejes,
aunque sé que lo vas a hacer,
porque no soy alguien importante.
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