Ayer estuve ordenando mi biblioteca y encontré un libro que se titula No por mucho suicidarse se muere más temprano, de Eduardo Orenstein, que es parte de una trilogía publicada por la editorial Rayo Rojo.
Reviví la tarde en la que lo compré. Fue un día que fui sola a la Feria de Editores, acá en Buenos Aires. Pasé toda la tarde ahí adentro porque siempre me gusta recorrer todos los stands —o gustaba, ya no estoy segura porque hace mucho que no lo hago—; suelo pararme enfrente de cada uno para conocer su catálogo, levanto los libros que me llaman la atención, a veces charlo con los editores o autores publicados, me cuentan cómo fue la producción del libro que tengo en las manos y, antes de irme, les digo que voy a dar una vuelta, o dos, y que seguro vuelva a pasar.
Si bien me gusta leer y me gusta comprarme libros, no soy una gastadora compulsiva. De hecho, medito muy bien qué libros comprarme y doy muchas vueltas para tomar una decisión; elijo con mucho cuidado los libros que van a ocupar espacio en mi biblioteca, porque eso significa que tengo que hacerles lugar y, otras veces, también significa soltar los que tengo, regalarlos para que vivan en otras bibliotecas.
En este caso, creo que en la tercera vuelta por el stand y ya habiendo comprado otros títulos, me encontré con esta trilogía. La verdad es que me tenté en comprarme la trilogía completa, pero me decidí por comprar este primero.
Debo confesar que cuando compro libros con títulos muy transparentes con la temática de suicidio o muerte, me da un poco de pavor imaginarme lo que puede pensar la persona que me vea ojeando ese libro y, en cierto punto, me incomoda. No voy a entrar en detalles y contar por qué me incomoda, porque tampoco sé si tengo algo específico para contar. Quiero decir, es una lectura que me incomoda de manera interna y externa y, al mismo tiempo, me genera placer.
Sabemos que el suicidio y la muerte son un tema tabú todavía, que la gente se espanta cuando decís en voz alta esas palabras o se horrorizan cuando las leen —por favor, no se preocupen por mi, si hay algo a lo que le tengo mucho miedo es a la muerte y lo que va a pasar de mi cuando ya no sea consciente en este plano, así que no voy a ser quien se condene a estar en el limbo o lo que sea que exista después de esto—.
Cuando volví a mi casa escondí ese título y mostré los demás, pero ese me lo dejé para mi, para el propio disfrute incómodo. Es raro de describir lo que me hace sentir. Si en algún momento experimentaron adrenalina y miedo al mismo tiempo, seguro me sabrán entender, creo que se asemeja mucho a esa sensación.
Anoche, cuando me encontré con el libro, pensé en esto. Digo, es cierto que no por mucho suicidarse se muere más temprano. Claro que no. Todavía hay momentos en los que siento que estoy agonizando en vida y, por consecuencia, también empiezo a "tener" síntomas físicos que, en realidad, solo reflejan que padezco de hipocondría. Nuestra vida se puede apagar de a poco, con el paso del tiempo, porque entrar en el descuido es muy fácil cuando ya conocemos todas las puertas que tenemos que abrir. Lo sabemos por incercia.
Ahora me encuentro en un punto en el que estoy cansada de disfrazar de palabras correctas y compasión lo que siento. Confieso que tengo "gastritis" cuando en realidad lo que tengo es ganas de desaparecer. Me levanto de la cama buscando algún espacio en mi casa en el cual pueda sentirme cómoda habitando esta incomodidad. Un espacio en el que pueda sentarme a llorar de manera desconsolada, como si estuviera llorando por la muerte de alguien. Aunque la verdad es que estoy llorando por mi propia muerte, porque en el correr del tiempo me apago, porque abrí tantas puertas de descuidos que me olvidé cuál era el camino de regreso. Por suerte, a veces aparece un libro en la biblioteca que me obliga a detenerme, a mirar eso que estoy viviendo, y a reírme un poco —con humor negro— de todo lo que duele.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecito
Iv
Si paso por acá es para declarar mis eternas bitácoras: de mi mente, mi rutina, mi vida. Dejar un… ¿Registro? Veremos qué sale.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión