No me mientas cuando te pregunte cómo estás.
No lo hagas, amor… yo te conozco.
Fui yo quien rompió tus barreras,
quien desnudó tus caretas
cuando te amé con esa locura serena
que solo nace una vez en la vida.
Fui yo quien se permitió habitar tu mundo,
caminar tu silencio,
leer lo que tus labios callaban
pero tus ojos gritaban sin miedo.
Tus ojos… siempre tan sinceros,
siempre tan tú.
Mi Saturno,
yo conocí cada una de tus lunas,
abracé tus sombras,
besé la luz de tus anillos
y guardé en mi pecho
cada órbita en la que me dejaste entrar.
Por eso te lo pido…
no me mientas a mí.
No a la que habitó tu planeta,
la que sintió tus tormentas
y aún así eligió quedarse.
Dime la verdad, mi amor,
que yo sabré sostenerla.
Porque quien te conoce el alma,
también sabe cómo cuidarla.
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