Este texto fue escrito en 2020, durante mi último año de liceo en Italia, un período marcado por la pandemia de COVID-19 que afectó profundamente nuestras vidas y perspectivas. En ese contexto, reflexioné sobre la importancia del tiempo y la memoria, especialmente en una era de incertidumbre y cambio. Inspirada por grandes autores, abordé cómo estos conceptos han sido cruciales en la historia y en la vida personal. Este escrito es un testimonio de lo que significó para mí enfrentar los desafíos de aquel momento y cómo esos desafíos me llevaron a valorar el presente y a aprender de nuestro pasado.
Los humanos somos los únicos seres en la Tierra nacidos con el "triste privilegio de sentir". Sentimos todo y con demasiada intensidad.
El tiempo y la memoria pueden ser un día nuestros mejores compañeros de vida y, de repente, convertirse en nuestros peores enemigos. A veces nos olvidamos del poder de estos dos aliados y nos aislamos; pretendemos dejar de sentir, dejamos de pensar, pero en nuestra mente siempre está presente ese momento particular, esa experiencia que nunca se olvida, siempre está ahí.
Este es el poder de la memoria: nos vuelve vulnerables, nos protege y nos destruye al mismo tiempo; nos educa en la vida.
Siempre está en nuestra mente la frase "no hay tiempo" porque nos aterroriza la idea de que todo se pueda acabar en cualquier momento y agonizamos pensando en algo que no podremos detener ni cambiar.
La memoria es "nada" pero a la vez es "todo".
Puedes recordar algo y tomar ese recuerdo como verdad absoluta, pero ni siquiera tú puedes asegurar con certeza si tu recuerdo corresponde a la verdad o a la percepción de tu realidad, a aquella que más te acomoda.
Recientemente he estado escuchando una canción llamada "Memoria" de la banda "Erreway" que me ha sorprendido mucho porque habla de la importancia de los recuerdos en la reconstrucción de los hechos históricos y de lo difícil que es hacer historia sin pruebas que respalden la veracidad de esos recuerdos.
Siempre se ha buscado explicar el sentido de nuestra existencia: en todos los lugares del mundo, bajo diferentes sociedades y sistemas políticos, según diferentes culturas y en todos los idiomas. Muchos fueron los autores que tuvieron que enfrentarse con esta gran pregunta. A través de sus obras, autores como Antonio Machado, Federico García Lorca y Pablo Neruda han sido capaces de guiar al hombre hacia el camino de la reflexión y el autodescubrimiento, tratando también de limpiar este camino para que el hombre sepa reconocer sus errores y aprenda a no repetirlos.
Estos tres autores tienen muchos rasgos en común: reflexionaron sobre sus experiencias personales, están muy ligados a sus raíces y a España en general, se preocuparon por crear obras con las que todos pudieran identificarse y abordaron también temáticas sociales y políticas para denunciar la decadencia de sus tiempos, con la finalidad de ayudar a sus lectores a tomar medidas concretas y a cambiar el mundo.
El tiempo y la memoria son elementos clave en la poética de Antonio Machado. Él ve la poesía como la expresión completa del espíritu y del alma, no solamente como un conjunto de palabras bonitas que tienen un gran valor fónico o formal.
En su primer libro, llamado Soledades, galerías y otros poemas, vemos cómo Machado se sirve de símbolos para expresar sus inquietudes, que son, en realidad, universales. El poeta habla del paso del tiempo, que en sus poemas se asocia a la "tarde" y al "agua que fluye": el tiempo lo aterra porque es fugaz, es traicionero, extingue la vida y nos lleva al "último viaje", que es la muerte.
Suele hablar con melancolía de su infancia "buena" en la tierra andaluza y, como Bécquer, describe paisajes para expresar sus sentimientos ocultos; también es muy presente el sentimiento de soledad, una constante en su vida, llamada por él "la vieja angustia", que lo acompaña desde su niñez. Muy importante es el rol de los recuerdos, conservados en las "galerías" infinitas de su memoria, que lo llevan a reflexionar sobre su existencia y sobre su relación con todo lo que es místico, superior, desconocido e inefable (Dios). En Campos de Castilla, aunque no se aleje definitivamente de la temática de Soledades, cambia de rumbo en su poesía, pasando del "yo" al "nosotros", creando un compromiso entre sus obras y sus lectores. En este poemario, Machado muestra su preocupación por la España "del hoy", que después del Desastre del 98 está totalmente destruida económica y moralmente, y comunica a sus lectores la esperanza de que nazca una España "del mañana": diferente, más trabajadora, progresista, activa y lista para rebelarse contra las injusticias.
Otro gran autor que buscó comunicar sus preocupaciones y su solidaridad en sus obras es Federico García Lorca, conocido como "el Señorito". En Romancero Gitano y en Poeta en Nueva York, sus dos obras maestras, encontramos el mismo intento: denunciar la hipocresía de la sociedad mostrando la otra cara de la moneda. Los protagonistas de sus obras son los marginados de la sociedad; de hecho, en el primer poemario nos presenta el mundo de los gitanos, junto a la pena andaluza, sus inquietudes y esperanzas.
En Poeta en Nueva York, nos muestra con asombro el descubrimiento de una ciudad dominada por "los números y las leyes", en la que ni siquiera la naturaleza consigue sobrevivir; sufre y agoniza junto a los seres que la habitan. Sobreviviendo entre las "columnas de cieno", los hombres saben que no habrá para ellos ni un mañana ni una esperanza posible y, como dice el mismo autor, "por los barrios hay gentes que vacilan insomnes como recién salidas de un naufragio de sangre." A través de la denuncia social, mostrándonos un mundo totalmente deshumanizado, Lorca hace de su memoria una herramienta útil para educar a sus lectores sobre estos horrores que, desafortunadamente, al día de hoy son cotidianos.
El 18 de julio de 1936 estalla la Guerra Civil Española entre el bando azul falangista y el bando rojo republicano.
Muchos autores tendrán que escapar, exiliarse, partir y algunos de ellos morirán: al estallar la guerra, el mismo Lorca será arrestado y, posteriormente, el 19 de agosto de 1936 será fusilado por la Guardia Civil en Víznar, Granada. Autores como Machado y Neruda decidirán comprometerse y contarán la verdad de los acontecimientos, quizás deseando informar y educar a las nuevas generaciones para dejar de ver en la violencia y en el odio la solución a todos los problemas. Una vez más la memoria muestra su gran poder: los escritores deciden convertirse en "testigos de la historia". Antonio Machado escribirá Poesías de Guerra, unos veinte poemas en los que denunciará los horrores de la guerra. Decidirá homenajear también al eterno Lorca escribiendo El crimen fue en Granada, en el que muestra su gran dolor debido a la muerte de este gran escritor en su ciudad natal. Otro gran escritor que seguirá el ejemplo de Machado es el chileno Pablo Neruda: sintiendo España como su patria, en España en el corazón contará cómo la llegada de esta ola violenta de guerra ha destruido la hermandad de los españoles, que ahora compiten por el poder.
En el poema "Explico algunas cosas..." Neruda decide eliminar las temáticas claves de su poética para contarnos, con todo su dolor, todo lo que la Guerra Civil destruyó y arrebató. Empieza su poema con el verso "Os voy a contar todo lo que me pasa" y nos describe con confianza su pasado en Madrid, en "la casa de las flores", donde veía el rostro seco de Castilla, donde reinaba la paz y la armonía. Recuerda a sus grandes amigos: Raúl González Tuñón, Rafael Alberti y sobre todo Federico García Lorca, cuya muerte había afectado a todos. Con el verso "y un mañana todo estaba ardiendo", el poeta consigue quebrar la situación de ternura y de paz que antes había creado. Comprendemos entonces cómo esta guerra, de repente, quebró España y, sobre todo, a los españoles, que dejaron de ser hermanos para convertirse en enemigos. El poeta nos describe la violencia, la crudeza y el horror de los bombardeos, de las hogueras, de los aviones y de la pólvora, como lo harán también muchísimos otros artistas, como Pablo Picasso, quien, horrorizado por el desastre de la Guerra Civil, pintará su obra maestra Guernica. Neruda interpela también a los "generales", a "los traidores", a los responsables de tanta sangre derramada y de tanto dolor sufrido, y les dice "mirad mi casa muerta, mirad España rota", lo que sintetiza la rabia y el dolor que el poeta sintió al ver su paraíso convertido en infierno.
Para concluir, quiero agradecer por la oportunidad de haber podido estudiar y conocer a todos estos grandes de la literatura que me han inspirado a cambiar y, sobre todo, a mejorar como persona. Como he dicho antes, durante todos estos meses he tenido la oportunidad de sentarme y reflexionar sobre mi vida y solo ahora puedo decir verdaderamente que "no hay tiempo". Esta pandemia ha sido para mí una revelación: he comprendido que si aprendemos de nuestro pasado y vivimos honestamente y plenamente nuestro presente, no habrá problemas una vez llegado el futuro.
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