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Ninfa; oh, ninfa.

John

Feb 21, 2026

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Ninfa; oh, ninfa.
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El llanto de la ninfa 

atrae al incauto forastero,

que viaja a través 

de rutas prohibidas.

Entre los árboles,

una preciosa joven 

solloza, pero de sus

mejillas no caen

lágrimas. 

¡Desafortunado joven,

te acercas a la indefensa 

y vil arpía,

que entre sus pechos

carga un puñal

de plata!

Asoma su cabeza tras

una rama frondosa.

¿Qué le ocurre,

bella dama?

He perdido mi música,

la más preciada de mis

notas.

¡Imposible! 

Dijo el joven, absorto

en la belleza

de aquel ser.

Estuve caminando

largo y tendido, y

no encontré 

pieza musical 

alguna en estos

parajes.

Fue hace mucho,

el tiempo habrá 

devorado todo

recuerdo 

de dichosa melodía.

El joven caminó junto a la ninfa,

que ocultó de nuevo

su rostro

entre sus manos.

No tengo canciones que

otorgarle, pero,

mi voz podría acompañar

a la suya.

¿Me permite, pues,

tomar su voz?

—Sí.

Esta sonrió,

y con un veloz 

y elegante movimiento,

descosió la garganta

del incauto

aventurero.

La sangre brotó

violentamente

sin descanso bajo

los pies de ambos.

Los ojos de este perdieron el brillo

y una solitaria lágrima

chocó torpemente

sobre las manos

de su asesina.

Entonces, ella tomó de su garganta

los restos del rojo líquido

que emanaba, escaso ahora,

del cuerpo inerte del joven.

Tu voz ahora guiará

a necios como tú

entre estos frondosos

bosques.

Y su voz, que ahora imitaba la

de su anterior dueño,

se perdió entre

los ramosos árboles.


John

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