Quisiera ser una chica fuerte.
No pensar en ahogarme en fuego,
en emborracharme hasta que duela,
en bailar sin control como si pudiera perderme para siempre.
Pero la debilidad me ahoga.
La debilidad me consume.
La debilidad los aleja.
La debilidad los decepciona.
¿Por qué ya no soy la que era?
¿O acaso volví a ser la que alguna vez fui?
La chica solitaria nunca me abandona.
Me persigue, y parece que sus piernas jamás se cansan.
Me gustaría verme con otros ojos, porque ya no puedo ni sostener la mirada frente al espejo. Cada vez que me cruzo con mi reflejo quiero hacerlo desaparecer.
Necesito dominarme.
Necesito dominarme.
Necesito dominarme,
para no volver a ahogarme.
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