El anillo de oro destelló, Nahiara no podia dejar de mirarlo, era tal y como en su sueño. El hombre abrió la puerta de la habitacion y la dejó pasar primero. Ella se sentó en la cama, esperando que el hombre se acerque, debia tener al menos unos cuarenta y cinco años, llevaba puesta una camisa blanca y un pantalon de vestir, no se veia mucha gente vestida así por la zona, cargaba el saco del mismo color del pantalon en el brazo izquierdo, contrario al que habia usado para abrir la puerta.
—Sos muy hermosa —dijo el hombre, con un leve acento que la chica no lograba identificar —¿Estas siempre por acá?
—Si, suelo estar por acá. —respondió ella.
—Me llamo Andrey, ¿Tu nombre? —preguntó.
—Gala —dijo, cruzandose de piernas y la mini falda de jean dejó entrever su ropa interior,
—Un gusto —dijo.
Se desabrochó el cinturon y aflojó el primer boton antes de sentarse en la cama con las piernas separadas. Ella se arrodilló en medio de las piernas de Andrey y dejó al descubierto la ereccion debajo del calzoncillo...
Andrey buscó la billetera en su bolsillo y le entregó unos billetes, entre estos habia dejado una tarjeta con su numero de telefono, pero no le dio instrucciones sobre que hacer con esa informacion y se fue. Nai se dio cuenta que aun quedaban quince minutos de habitacion pagos y aprovechó para darse una ducha y lavarse los dientes antes de volver a la calle. Miro la tarjeta que su cliente habia dejado entre los billetes, de un lado estaba vacia y del otro solamente figuraba un numero de telefono, el papel era suave, de un color gris frio y claro con los numeros sobresalientes en color negro. Ahora tomaba un café en un barcito alejado del bullicio, a unas cuadras de la zona roja, se habia cubierto con un rompevientos color violeta, imitacion de adidas, que podia enrollar muy pequeño dentro del bolso que llevaba a todos lados.
Estaba cansada y pensaba en volver a la pension y pagar el mes siguiente por adelantado antes de gastarse toda la plata en las zapatillas que necesitaba, confiaba que iba a conseguir algunas preguntando en la pension y si no, podia esperar un poco mas, el alquiler era mas importante en ese momento, por fin se sentia comoda en algun lugar ya que la gente de la pension era simpatica y eso le ayudaba a sentirse menos sola en general. Seguia pensando en la tarjeta, obviamente el tipo queria que ella lo llame, pero no sabia por qué le habia dejado esa infomacion, siendo la primera vez que se veian... Y ahi recordó el anillo de oro que Andrey llevaba en el dedo.
Siguio camino hacia la pension, eran pasadas las seis de la mañana, tocaba dormir un largo rato y comer al despertar. Abrio la puerta y caminó despacio, intentando no hacer ruido con los tacones contra la baldosa a medida que avanzaba por el edifico. Llegó a la puerta de la habitacion y apenas pasó, se sacó el calzado y se tiró a la cama un momento, antes de levantarse para sacarse la ropa de noche y cambiarse al remeron que usaba para dormir. Al poco tiempo de acurrucarse bajo las mantas, cayó dormida.
Abrio los ojos, la habitacion iluminada por el costado de la cortina a medio cerrar, tras quince minutos de mirar el techo, pensando, se sentó en la cama y estiró los brazos hacia arriba, desperazandose, luego bajó los pies, sintiendo la fria baldosa en la planta. Dio unos pasos hasta unas chanclas y se las calzó, volviendo a desperezar todo su cuerpo esta vez. Sentada al pequeño escritorio bajo la ventana, sacó un cuadernito y una cartuchera del bolso que habia dejado ahi encima, dedicandole unos diez minutos a escribir lo que habia pasado la noche anterior, anotando el numero de Andrey en su cuaderno por si acaso perdia la tarjeta. Enseguida que terminó con eso, fue hacia la cocina a hacerse un té, una compañera de la pension la saludó y le ofreció unas galletitas, ya que estaba merendando con un mate cocido. Nai se sentó en frente de ella, una chica menuda, de pelo negro, ojos marrones y piel muy palida, al sonreirle, podia verse que tenia la paleta torcida levemente hacia un costado y los dientes manchados por el tabaco. Charlaron un buen rato hasta que Irina se levantó, preguntandole si la acompañaba a fumar un porro.
Salieron al techo-terraza y Irina lo prendió, dando dos secas antes de pasarselo, Nahiara dio una seca, sosteniendo el humo en la boca un momento antes de soltarlo y pasarle el porro nuevamente a su compañera. No intercambiaban palabra, simplemente fumaron hasta que se terminó y Irina volvio para adentro de la pension. Nahiara se quedó en el techo, sentada en una reposera mirando el celular, viendo si alguien la solicitaba y comenzando a responder los mensajes que habia recibido.
Sacó la tarjeta de la funda del celular, donde lo habia guardado hacia un rato y lo agendó como "Andrey anillo", tenia ganas de llamarlo en ese momento, definitivamente no perdia nada en intentar contactarlo pero tambien cabia la posiblidad de que no le atendiera. Le dio al icono de llamar y se llevó al telefono a la oreja, a los siete segundos, la voz gruesa de un hombre respondió preguntando quien era.
—Soy Gala... nos vimos esta madrugada.
—Gala, que alegria que me hayas llamado tan pronto.
—... Eh... Si —respondió ella, un poco aturdida por la aparente felicidad del hombre —ya queria dejarte mi contacto, asumo que por eso me diste tu tarjeta.
—Exactamente, de hecho me gustaria salir con vos a pasear, cuanto antes —Andrey sonaba animado.
—En una hora voy a estar por el hostel —dijo ella, pensando en que quiza se convierta en un habitue de sus servicios —el Sweet.
—Perfecto, nos vemos ahi en una hora.
El hombre cortó la llamada justo antes de que Naihara responda y ella se quedó con las palabras en la boca, soltó el aire y bloqueo el celular, volviendo a desbloquearlo inmediatamente para ver la hora.
"Tendria que haberle dicho dos horas, ahora tengo que correr"
Fue hasta su habitacion y eligió su ropa para ese dia. Se puso unas zapatillas para la caminata hasta el hostel y metio los mismos tacos de siempre en su bolso para cambiarselos al llegar. Tapandose con el rompevientos, salio a la calle y caminó las treinta cuadras hasta el hostel, sacandose el abrigo poco antes de llegar y calzandose los tacos en la entrada del hostal donde se dedicó a esperar, mientras, se pintaba el delineador y ponia mascara de pestañas usando un pequeño espejo plegable, por ultimo se pintó los labios de rosado y guardó todo, notando de reojo un auto que se acercaba bajando la velocidad poco a poco. Por la ventanilla baja, pudo ver a Andrey sentado al volante.
—Hola —saludó él —subite.
—Hola.
Nahiara, dio unos pasos hasta el auto y abrió la puerta, vacilando brevemente antes de entrar, el auto se lo veia bastante limpio, y no habia nada particular mas que un paquete de cigarrillos sobre el asiento en el que deberia sentarse, Andrey lo notó y agarró los cigarrillos, manteniendolos en su mano.
—¿Queres uno? —ofreció.
—Por favor —dijo ella, tomando un cigarrillo entre los dedos.
El hombre comenzó a avanzar por la cuadra, girando hacia la derecha y con las manos al volante, comenzó a hablar.
—Hoy quiero pasar el dia con vos, me interesaria conocerte —dijo, haciendo un silencio.
—Me encantaria que nos conozcamos —lo aduló ella, antes de prender el cigarrillo —, pero cobro por hora.
—No te preocupes por eso, te voy a pagar cada hora —el hombre mantenia la mirada en la calle, pero con los ojos en el espejo retrovisor, miraba las expresiones en la cara de la joven.
—Okay —dijo ella, bajando la vista, estaba algo preocupada de que esto sea algun tipo de trampa.
—Contame —dijo —, ¿Que edad tenes?
—Veinticuatro años —respondió ella, mirandolo.
Andrey mantenia una barba bien cuidada y se podia oler un dejo de perfume amaderado. De tez clara pero ligeramente bronceada y marcada por algunas arrugas alrededor de los ojos, era adornada por ojos de un marron claro, nariz aguileña y labios casi finos de un color sonrosado. Su cabello era apenas mas claro que sus ojos, parecia teñido, dado que sus cejas y barba eran de un marron, al contrario del rubio oscuro de su cabellera. Él la notó mirandolo, y sonrió, girando la cabeza por un segundo antes de volver la vista hacia la ruta. Ya habian salido de la zona roja y Andrey encaró hacia la autopista.
—¿A donde vamos? —preguntó la chica, viendo que subian a la autopista.
—Vamos a la costa, pensaba en tomar algo en los bares cercanos al puerto. Hay un bar llamado Mako, que tiene mesas afuera, en un deck sobre la costa y la brisa es hermosa.
—Que buen plan —respondió, hacia rato no iba al bar y mucho menos a la playa de noche —, hace mucho no voy a la costa.
—Espero que lo disfrutes, es el bar de un amigo mio, asi que tenemos barra y comida libre.—Fanfarroneó.
—¿De casualidad hay mariscos? Hace mucho no como de eso —preguntó, comenzando a entusiasmarse.
—Por supuesto, tiene una tabla de mariscos que es excelente y los tragos de autor que sirven ahi son otro nivel.
—Que bien, me gustaria que me recomiendes alguno de esos tragos al llegar. Nunca tomo mas que cerveza o gin-tonic cuando salgo.
—Ah, me olvidé de decirte, vamos a pasar por mi departamento un momento para que te cambies la ropa a algo mas presentable...—dijo, antes de agregar— estas muy linda, pero no es el atuendo adecuado para este lugar.
—Está bien —estaba muy intrigada.
Nahiara estaba anonadada, ese anillo no era solo de pinta, realmente tenia dinero, de por si, el auto no era de lo mas lujoso, pero por como hablaba de ese bar, al parecer habia una etiqueta que seguir, tenia ganas de fijarse en internet que era realmente ese lugar... ya que sonaba a que iba a estar lleno de gente rica. Mas allá que todo le resultaba demasiado bueno para ser verdad, no se dejó asustar por sus pensamientos negativos, no queria arruinarlo. El hombre parecia amable y en la madrugada habia sido gentil, realmente esperaba que todo salga bien.
Andrey metió el auto en el estacionamiento del edificio y bajó del auto, Nahiara lo siguio, sacando el rompevientos del bolso y poniendoselo por indicaciones de Andrey. En el ascensor, marcó el anteultimo piso y comenzaron a subir, el ascensor se abrió dando a un pequeño hall con dos puertas enfrentadas la una a la otra, una maceta con una planta de grandes hojas adornaba el pasillo de baldosa beige. Él la guio hasta la puerta del lado izquierdo y pasando la "llave" por un lector, la puerta hizo CLICK y se destrabó. Pasaron al departamento, todo gritaba lujo. Él la guio hasta el comedor y pudo ver varias bolsas sobre la mesa.
—Acá está la ropa, fijate que te gusta, agarré varias cosas para que elijas. —Andrey abarcó el espacio que ocupaban las bolsas con una gesto de la mano — el baño está por esa puerta, al final del pasillo —dijo, indicando con un dedo la puerta correspondiente.
—Gracias, ahora me visto —dijo, casi con la boca abierta, husmeando dentro de las bolsas.
—No se cuanto calzas, asi que dejate los tacos que tenes puestos, fijate de elegir algo que combine.
Nahiara se dirigió hacia el baño, llevando dos bolsas en cada mano. Ahi, se sacó el top, la minifalda y los tacos, dejando la ropa hecha un bollo sobre le mesada del baño y los tacos junto a la puerta. Eligió una remera al cuerpo, color crema, de escote cuadrado y manga corta, la tela era muy suave y levemente brillosa. Buscó en la otra bolsa y sacó una pollera negra lisa por encima de la rodilla, era plisada, en la otra bolsa encontró una pollera mas corta, tambien negra pero esta vez acampanada y con algunos volados. Se la puso y se miró al espejo, dando una vuelta, esa le gustaba. Se calzó los tacos de un color negro gastado y se peinó el pelo con los dedos, acomodando unos mechones rebeldes. Al salir del baño, Andrey hablaba por telefono, dando vueltas por el amplio comedor, pero en cuanto la vio, se despidió y cortó la llamada.
—Estas hermosa.
—Gracias —ella estaba algo apabullada por la situacion, se sentia en Mujer Bonita.
—Vamos saliendo entonces —sonrio, apoyando una mano en la espalda de Nahiara y llevandola hacia la puerta de salida.
El bar era ruidoso, pero eso no les molestaba a ninguno de los dos, Nahiara estaba bebiendo su segundo trago cuando le dieron ganas de fumar un cigarrillo, le comentó esto a Andrey y él dijo que lo siga, que iban a ir a la zona de fumadores. Caminaron hacia la puerta que daba al deck y salieron, ella aspiró un poco la brisa que llegaba del mar, pero el hombre no se detuvo ahi y siguió unos pasos mas, abriendo una puerta del mismo color azul-medianoche que las paredes exteriores, lo que la hacia estar escondida a plena vista. Él pasó al recinto y ella fue detras. Allí habia al menos seis personas sin contarlos a ellos dos, su cliente la guio hacia esta gente, y exclamando un "Muchachos" llamó la atencion dos de los hombres que estaban mas cerca.
Ambos quedaron expectantes ante la vista de Nahiara, intercambiando una mirada antes de que el de pelo entre-cano los invite a sentarse con un ademan. Andrey se sentó en frente del hombre canoso y le indicó a Nahiara que se siente al lado del mismo, donde ella tomó asiento.
—Muchachos, ella es Gala —anunció Andrey.
—Hola —saludó ella.
—Un gusto —dijo el hombre sentado junto a ella —me llamo Ian.
—Un gusto —dijo ella.
—Un gusto, Gala, yo soy Daniel —el hombre llevaba un bigote bien peinado y sus ojos eran de un azul muy claro.
—Te vamos a tratar bien, no te asustes —dijo Ian —, podes ganar mucho hoy.
Un suave jazz sonaba de fondo, ella asintió y mirando a su alrededor, vio a dos chicas mas que estaban sentadas con otros dos hombres muy bien vestidos. Ian, Daniel y Andrey usaban ropa cara, pero el mas elegante era quien la habia traido... ella estaba levemente decepcionada de él, pensó que iban a pasar la noche solo ellos dos y se habia relajado, pero no, ahora habia dos personas mas que satisfacer.
La mesa ratona que separaba los dos sillones dobles, estaba casi vacia, una botella de vino y sus respectivas copas, dos atados de cigarros. Ian levantó la mano, buscando al mozo con la mirada para pedirle dos copas mas, que enseguida llegaron y fueron rellenadas con vino. Ella dio un trago, buscando a Andrey con la mirada, él le guiñó un ojo y le sonrio.
—Decime, Gala —comenzó Ian —¿Donde te encontró el ruso?
—Trabajo por la estacion de tren, suelo pararme en el esquina del telo ese que se llama Sweet —respondió, dejando la copa sobre la mesa y entendiendo el acento de Andrey con lo que dijo Ian.
—Bastante lejos de acá... ¿Hace cuanto trabajas ahi? —siguió preguntando.
Nahiara se sentia entrevistada.
—Poco menos de medio año —ella sorbió de su copa.
Ian prendió un cigarrillo, sus ojos eran muy oscuros, de un marron casi negro.
—¿Y en el rubro cuanto llevas? —preguntó Daniel, aprovechando el silencio de Ian.
—Demasiado tiempo... igual intenté estudiar enfermeria como alternativa —soltó, abandonando la timidez.
—¿Y que pasó con eso?— Preguntó Andrey.
—Me echaron de mi casa y no pude seguir —ella se encogió de hombros.
—¿Se puede saber por qué? —indagó Ian, ofrenciendole un cigarrillo a la chica.
—Porque mi madre no soportó que le diga la verdad —Nahiara hizo fondo blanco, volviendo a apoyar la copa en la mesita y tomando el cigarrillo, que Ian enseguida le prendió.
Ella dio una larga seca y soltó el humo, dejando una nube entre ella y Andrey, ahi fue cuando miró bien a Ian, tendria unos pocos años mas que el ruso y era atractivo, mucho mas que Andrey. Pero sus ojos, esa mirada penetrante, era de miedo. Otras manos le recargaron la copa y ella siguió bebiendo, respondiendo las preguntas de los tres hombres, nunca le habian preguntado tanto sobre su vida y eso le divertia.
Las horas pasaron y Daniel anuncio que debia irse, pero que deseaba ver a la jovencita nuevamente, a quien le dejó su tarjeta antes de retirarse.
—Bueno, ahora que se fue Daniel, podemos seguir la velada en mi casa —propuso Ian.
—Me parece bien —dijo Andrey y Nahiara simplemente asintió, ya estaba ebria —vamos yendo.
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