se gesta en mí un dolor avaro,
incomprendido incluso por mi propia psiquis.
no puedo pretender soluciones cuando es ruidoso el enigma.
me desoriento en una avenida sin luces hasta que recuerdo que voy sin rumbo.
sé que soy predador
muy adentro
simplemente tengo que aprender a dejar de ser presa,
a no descocer mis puntadas
para remendar las de otros.
convenzo a la que vive en mi cabeza que no puedo estar sola si estoy conmigo –
el insomnio me hace pensar que no puedo ser feliz y libre al mismo tiempo
la rutina es tan adormecedora
que deja de ser una molestia porque no le presto atención.
vacía, constantemente.
sé que me falta el aire
y sigo contando abajo del agua.
me desconcierta pero dejo agonizar la indiferencia.
me siento cruel pero admito que lo disfruto
hasta que reconozco que la que se retuerce soy yo
y vuelvo a no sentir.
a mis sábanas
les cuento
que ojalá ese ojo corte mi hilo dorado pronto.
nací cobarde.
no tengo valor
parte terminar este otoño con mis propias manos.
noto que no puedo respirar
pero cierro los ojos
y me entrego a lo deshabitado.
tan familiar, el vacío, que se vuelve tétrico de hablar en voz alta.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecitoRecomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión