Y otra vez me hablaron de ti,
de como sigues con tu vida.
No te confundas, no te guardo rencor.
La pena es mia, pena por odiarme,
Por no quedarme cuando tus manos me pedían quietud,
por huir cuando tus ojos me pedían reposo,
por irme cuando me necesitabas.
Me ahogaba en mi propio peso,
que ni siquiera podía sostenerte,
no podia estar a tu lado.
Nuestros caminos se tornaron diferentes,
y el dolor eligió el mío.
Quedé presa en mi fantasia mas rebelde
donde aún respirabas,
donde aún te veía,
ahí, donde aún me soñabas.
Lamentablemente aún vives en mi,
pero ahora es la sombra de lo que fue
quien acaricia mi piel,
y me recuerda que sigo viva
solo en la herida de mi huida.
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