Si uno supiera que en el mundo de los dolores extrañar es el más terrible, uno disfrutaría más. Abrazaría más. Escucharía más. Cuando algo que se muere en el corazón uno se arrepiente de no haber amado mas. Extrañar te aniquila. El que extraña aprende a caminar rengueando. Uno camina con el alma renga (rota) aguantando como puede. Uno aguanta. Aprende porque tiene que hacerlo, otra cosa no queda. Quiza la capacidad de reinventarse es lo más fascinante y aterrador que tiene el ser humano. Uno no lo sabe hasta que se choca con ese agujero en el pecho y tiene que salir a buscar en el cajon de las fotos, los momentos que ahí quedaron quietos. Inalterados y eternos.
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