Los más solos
son los que tienen descanso.
Yo he sido aquellos,
pues un tiempo pasa por mi mente
y en aquel me pierdo tanto
que muero y muero.
Tanto y tanto
que mi nombre es una leyenda
para los más plúmbeos;
gris y grisáceo
el suelo del aire que piso.
Cuando y cuando,
en la muerte de los que quise,
deseo aparecer.
Quiero ver a tantos mirarme,
les tengo miedo,
que cuando me ven
huyo.
Ayuda y ayuda,
grita tanto el bosque vacío
de las leyendas
que cuando ávido era mi vida
morí y morí.
Te extraño tanto y tanto,
la juventud floral
de la llanura eterna del llanto
de la anterior juventud.
He muerto y moriré tantas veces,
pobre flor que marchitó,
espinas agradecidas
de brotar de lo más puro del ser
que adentro de alguna vez
yo a nacido.
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