La geometría es una propiedad de los cuerpos
y una cuestión de perspectivas,
la humanidad deja que se toquen los extremos
y los conceptos que rodean a las figuras -o las ideas de las figuras-,
son más importantes que sus perímetros.
En la noche la oscuridad es una inquilina,
mi sombra una invitada de la luz que encandila en una avenida,
una consecuencia de una lámpara redonda que ilumina
y se parece a una figura divina.
El circulo es la forma perfecta
que confirma la divinidad de las perspectivas:
o no tiene ningún lado y es distinta
o tiene infinitos lados y es infinita.
Así de cerca están los extremos.
Así dejan de estar tan separados
mi sombra y mi cuerpo,
cuando las sensaciones
alcanzan cada uno de mis bordes,
y están perfectamente distribuidas,
sobre la superficie de mi piel
y en la profundidad de mis vísceras.
De madrugada,
están tan cerca
el todo y la nada.
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