(A veces solo debes saber soltar
para no tener una palabra atorada en la garganta).
-
Se siente raro
saber que no estás haciendo,
que estás
viéndome,
que estoy sufriendo
por tu maldito
eco.
-
Se siente como un espectro,
como tu maldito segundo uso.
¡Uah!
No tengo tiempo
para tu maldito grito
de nuevo.
Tu nuevo juguete favorito,
tu nuevo halago.
Tocas mi frágil ego.
Actúas como niña,
maldita caprichosa.
Por favor, no me juzgues.
(No me hagas quedarme hasta la madrugada).
Por favor, no me mires.
Por favor, no me critiques.
-
¡WOW!
-
Cansado de tu espacio,
de tu competencia.
Estúpidos prejuicios
gritando tu apellido.
(Es mejor morir).
Nombres muertos
avanzando con peso.
Me siento agotado.
-
(Quiero hablar contigo:
de quién es él,
qué es lo que haces,
qué sientes.
¿De verdad quieres seguir?
De cómo eres realmente...
Me cansé.
Quiero quedarme,
eso es lo que haré).
-
¡Ahhg!
-
Ese ruido tan molesto,
cómo quisiera arrancarlo de mi cabeza.
Tengo una nueva
manera de arreglar las cosas
y no son unas buenas maneras.
Pero no aguanto
la manera en la que actúo
contigo.
Estoy jodido.
Quiero quitarme
tu maldita imagen de mi cabeza.
Hablar sobre ti...
No quiero saber
lo que me hiciste,
a dónde me drogaste,
a dónde fuiste,
a dónde pretendes
que estemos.
Sí, eres la más bella,
pero la menos correcta.
Calla tu maldita hermosa boca.
No me importa
si me odio,
si ese ruido
sigue creciendo.
Quiero besar tus labios,
pero no quiero quedarme.
Sobre eso...
el odio que tengo.
Quiero quedarme.
Estoy aquí afuera.
-
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión