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La osadía de regresar

Anthus

Jul 21, 2025

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La osadía de regresar
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Hace algunas madrugadas infinitas que no la veía. Y tuvo la osadía de irrumpir de nuevo, vestida con esa luz suya: enferma, lánguida, casi sacrílega. Dorada, como sabe que me gusta verla. Se posó frente a mí con la insolencia de lo no nombrado, como si no hubiésemos nacido del mismo colapso. Como si no llevara yo sus fases tatuadas en los párpados y ella no supiera cuántas veces la odié por permitirme amarla.

Me habló con una voz recogida del fondo de un abismo que no le pertenece a nadie, diciéndome que allá, en cielos ajenos, es un exilio con nombre de astro. Que nadie la acompaña cuando se desgaja en su mengua, que nadie le escribe versos podridos a sus noches estériles, que su reflejo ya no sirve ni de consuelo para los que aún saben llorar.

Se sentó al borde de mis pestañas —la muy cínica— y me dijo que me echaba de menos. Que extrañaba los poemas que le escupía cuando la madrugada no tenía nombre, que nadie más ha tenido la osadía de amarla incluso cuando se deshace en su propio brillo.

Y yo quise gritarle que era tarde. Que el alma no me alcanza para odiarla más, que ya no me quedan voces que rompan el silencio que ella dejó cuando se fue, que es su culpa habitarme los ojos y es mía por no haberle cerrado la puerta cuando aún podía salvarme.

Pero no dije nada.

Porque el lenguaje, en su presencia, se me deshace en los dedos.

Porque mis huesos ya aprendieron a doler sin ella,

y mi sombra ya no sabe cómo rogarle que se quede.

Me habló,

la miré.

“Allí donde huí —susurró—, las estrellas no me siguieron. Se quedaron, tercas y sabias, negándose a iluminar mi soledad. Y entendí entonces que el camino de ida fue tan desolado como el de regreso.”

Y cómo odiarla, si fue mía.

Si me buscó cuando ya no sabía cómo pronunciar mi propio nombre.

Si me habló cuando el verbo estaba roto y la oración era tumba.

Cómo no odiarla, si la sigo viendo tan hermosa, tan hecha de despedidas,

tan malditamente eterna,

que no sé si abrazarla hasta romperla

o pedirle que se eclipse para siempre.

Anthus

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