mobile isologo
buscar...

Mil caras

Sep 24, 2025

161
Mil caras
Empieza a escribir gratis en quaderno

Hace días que estoy perdida, hace días que tengo dobles pensamientos, dobles opiniones. Con el tiempo me di cuenta de que siempre sentí otra presencia, pero no le discutía. Ahora pienso algo y al segundo cambio de opinión, me enojo conmigo y después me pregunto ¿Por qué? ¿Qué está pasando? Esta no soy yo.

Todo me es insignificante, fumo para no pensar, pero al fumar, pienso; y me doy cuenta de que es en vano. Pero de igual forma sigo inhalando el humo. Pareciera como si alguien más estuviese encerrado en mi cuerpo. Pero, ¿Cómo es posible? No le di permiso. Es incapaz de manejarme y eso lo altera más

Aunque, pensándolo bien, no sé por qué siento esto. Me duele la cabeza por tantas contradicciones. Al final del día cierro los ojos y me duermo. Cuando los abro estoy flotando, en otra dimensión. Veo a alguien, que me habla, me dice que tengo que buscar su cuerpo que le fue arrebatado y yo me río. Pienso que nunca había tenido un sueño tan raro. Al día siguiente, todo cambia. Me despierto con un estante ante mis ojos repleto de lo que parecen ser caras.

Y en eso consiste mi trabajo desde entonces, todos los días busco una cara nueva para usar: cara con una sonrisa, cara maquillada, cara destrozada, cara al natural. Cada día, una distinta. Por eso me autodenomino “mil caras”. Cara de alegría, de sorpresa, haciendo muecas. Pero al final del día solo tengo una cara, la que derrama tristeza. Quiero llorar y no puedo. No me reconozco y dudo que vuelva a hacerlo.

Me sacaron todo, me absorbieron por completo y todavía no encuentro a los culpables. Desde que me desperté de aquel sueño, todos mis días son así, rutinarios, sin ganas. Alguien lucha dentro de mí por darse a conocer, pienso que estoy loca y trato de olvidar. Pero no puedo, mi nueva vida consiste en cambiar mi cara y buscar una que jamás vi.

Por lo pronto voy a tratar de no desesperar. Sé que, tarde o temprano, las respuestas van a llegar. De repente, siento una punzada muy fuerte en la cabeza y me retuerzo de dolor. Mi vista se torna borrosa y veo una silueta que me sonríe y me invita a levantarme. Me dice que llegó la hora, pero no entiendo.

Tatiana Diederle

Comentarios

No hay comentarios todavía, sé el primero!

Debes iniciar sesión para comentar

Iniciar sesión