Eran las diez de la mañana, Mike tomaba un café con Clara. Estaban en el centro. Había pasado como año y medio desde que se conocieron y él le dice :
—Hay algo de lo que quiero hablar
—¿De qué querés hablar?
—Mira, te quiero. No se cuánto, pero creo que lo suficiente como para decirtelo en este momento. Te quiero. ¿Tú me quieres?
—Vaya pregunta, es como si tuvieras metido en la cabeza que ningún afecto te guardo
—Asumir algo es precipitarse, asi que por ahí no viene mal poner en palabras lo que uno no tiene del todo claro
—Es claro que estas paranoíco, es ridículo lo que preguntas
—¿Tan loco es querer reafirmar si a uno lo quieren?
—Nos seguimos viendo no ? Hacemos cosas juntos, tomamos cervezas, tomamos mates, chismoseamos de la gente, nos quejamos a la par de este mundo inoportuno. ¿No te basta?
—Sos excelente evadiendo, es un hecho.
—No te entiendo ¡¿Qué estoy evadiendo ?! Me preguntas si te quiero y yo te respondo que no tenes de que preocuparte. ¿Es necesario llegar a este punto? Vos con tus mil inseguridades, sos intratable.
—¿Yo intratable? La que más pinta lleva de ser intratable sos vos querida.¿Por qué no te limitas simplemente a responder la maldita pregunta?
Clara revolea los ojos, le da un trago modesto a su americano y repone:
—Bien ... También te quiero.
—¿Me querés?
—Sí
—¿Seguro?
—Sí, carajo
—Decí mi nombre y mirame a los ojos
Clara resonga con impaciencia.
—Mike Stuaaart ¡TE QUIEROO!
—¡¡Me alegra que lo digas con tal entusiasmo!! Pero no sé ... Me sonó poco autentico
—Podes irte bien a la mierda Mike. Vos y tus pretenciosas observaciones , me cansas dios.
—Ya, ya
Mike pidió la cuenta y se fueron a dar un paseo, para variar.
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