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Mi primer libro y cómo me enteré

Jul 16, 2025

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Mi primer libro y cómo me enteré
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La Primer Audiometría

A los 27 años, mientras vivía en La Plata, comencé a hacerme chequeos médicos cada dos años. Una de mis dudas era sobre mi audición, así que decidí ir al otorrinolaringólogo para chequear algo que ya intuía pero que no afectaba mi vida diaria. Así empezó mi camino en el mundo de oír solo con mi oído izquierdo (aunque ya había vivido toda mi vida así sin ponerle un nombre).

Me hice una audiometría, que es un examen que mide cómo escuchamos diferentes sonidos. Los resultados mostraron que mi problema estaba en el oído interno (problema neurosensorial). Recuerdo que me hicieron pruebas usando mi cráneo para llevar el sonido directamente al oído interno a través de vibraciones, pero solo funcionó del lado izquierdo. Esto confirmó que mi problema de audición no tenía solución, ya que muy pocos casos se pueden operar. Oficialmente lo que tengo es hipoacusia unilateral.

Seguí con mis chequeos cada dos años y siempre con el mismo resultado. Cada vez que iba al médico pedía una audiometría, y fue entonces cuando empecé a tener miedo de quedarme sordo por completo. Solo tenía un oído sano y no había repuesto ni plan B. Esa sensación iba creciendo poco a poco.

Por suerte, durante un tiempo mis chequeos salieron bien y pude estar tranquilo. Hasta que un día, mi miedo se hizo realidad cuando mi audiometría mostró una pérdida de audición en ciertos niveles de sonido. Fui directo a hablar con mi médico porque me asusté por las consecuencias que podía tener o el posible avance. Mi lógica era simple: si podía perder ese poco de audición llevando una vida tranquila, ¿qué me aseguraba que no perdería más audición en los años siguientes? Fueron momentos complicados en mi cabeza.

Cuando se lo conté a mi médico, pude calmarme y pensar mejor. Me explicó que hay ciertos sonidos que no existen en la naturaleza y que nuestros oídos se desarrollaron en ambientes naturales. Pero ahora, con la vida moderna y la tecnología, estamos expuestos a todo tipo de sonidos artificiales. Mi oído había perdido la capacidad de escuchar algunas de esas frecuencias. Como ejemplo, me habló del ruido del viento cuando vamos en auto con la ventana abierta o el ruido del escape de un camión viejo. Esta explicación me dio un gran alivio y pude dormir sin preocuparme tanto por perder el resto de mi audición.

Alex Scigalszky

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