Me inventé todo; esta tristeza, estos delirios, las voces y mi felicidad.
(No me digas que también sos invento.)
Me inventé una mente vulnerable y acabé con vida de enferma.
Si camino, voy por las mismas calles de siempre; la misma baldosa floja que evitar en la casa gris. Me sé los árboles de memoria y podría doblar ciega en la esquina porque sé cuántos pasos hay de mi casa hasta el chino de la avenida.
¡Qué encerrada estoy en tanta mediocridad!
Pero la elijo.
Cada día y cada noche sueño otra cosa, pero despierto y el sol exige mi rutina de siempre.
¿Autosabotaje? Quizás.
Me lo decías siempre hasta que te cansaste y no te vi más, no lo dijiste más.
Cómo dolió acostumbrarse.
Pero lo que fuerte viene, fuerte también desaparece, se va.
No tardé mucho en volverme a acostumbrar a tu no estar.
Aspirar, rotar y repetir.
Lo que tengo que hacer por una mísera alegría.
Dudo que estos mecanismos tengan solución, y ese dudar es mi problema y mi elección.
Cualquiera habla de quebrantar la zona de confort. No creo que sepan ni qué significa, ni cómo salirse, ni cómo no ser cobarde.
Recuerdo mi infancia y toda esa creatividad ocurrente de nene que no sabe nada. Recuerdo mis ojos esperanzados, lo invencible que era con una espada de madera en la mano y la energía con la que corría y sentía que le daba la vuelta al mundo.
Claro, cualquiera es rápido sin tantos muertos en la mochila.
¿A dónde fue ese ser inquieto, con hambre de conocimiento y curiosidad insaciable?
¿Volverá si lo llamo o acaso mis ojeras de adulto lo aniquilaron?
¿O fue más bien prematura su muerte?
¿Fue cuando decidí ver la tele en vez de jugar?
¿O cuando experimenté mi primera sensación de abandono?
Quizás fue cuando descubrí que las cosas podían irse.
Tan lentamente fue muriendo que no sé si estuvo, o si eso también fue invento.
Y ya me terminé el cigarrillo como para seguir hablando de esto.
Aunque a veces sospecho que no extraño a quien era.
Sospecho que extraño a quien creí que iba a ser.

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Ni ser ni esencia solo converso con lo invisible sobre la impermanencia de las cosas, a veces, en forma de prosa.
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