Descanso, despierto y vuelvo a dormitar.
Esta estructura está impregnada de mi aroma.
Incluso dejando de existir,
Sé que estás vidas no lo dejarían morir de tal forma.
El color del techo es color te,
Los suelos movedizos evocan a mis más caóticas tazas de café.
En este lugar siempre huele a miel,
Dulce aroma fuerte lleno de nostalgia,
Carente de sensatez.
Mi casa está pintada por fuera e iluminada por dentro.
Habitada por sombras que solo existen para el desencuentro.
Jamás se asomarán por el balcón para ver al resto.
En mi hogar no hay grabados,
Solamente manteles y vasos usados,
Como la huella imborrable de la memoria.
Sin embargo,
Desde hace ya muchos años,
En la puerta,
Ya no se escuchan los llamados.
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