Algún día te voy a contar sobre estos escritos. Creo que se los voy a enviar a tu novia que puede hablar español y va a poder contarte lo que digo sobre vos, o tal vez te lo cuente en Agosto cuando el calor en tu tierra natal nos permita darnos un abrazo y entre cervezas tu inglés y mi alemán sean un poco mejores.
Yo creo que la gente tiene que saber sobre vos. Quisiera que más gente sepa sobre vos, aunque a vos no te interese mucho que se te sigan juntando personas alrededor. Pero me das mucho más de lo que puedo contar y más de lo que yo alguna vez podría darte.
Una vez, no me acuerdo qué noche, pero fue en mi último viaje que nos sentamos a solas en el estudio y a eso de las 4 de la mañana cuando ya los dos estábamos bostezando pero ninguno quería irse a dormir, nos miramos a la cara y estuvimos de acuerdo en que es increíble que podamos confiar en el otro. Siempre se sintió un poco como estar en casa, siempre nos fue natural querernos así, sin segundas intenciones y sin romances sórdidos u ocultos.
Nos encontramos de grandes, cuando nuestras vidas ya estaban hechas por completo y vos ya eras una estrella brillante. Y yo sólo una piba de clase media que juntaba peso por peso para poder ir a verte.
En esas charlas me enteré que desde que supiste que yo quería ir hace ya 12 años atrás (todavía no sé quién te lo contó ni cuál fue el contexto), vos querías que me ayuden a juntar la plata otras personas. Pediste que te ayuden y hubo gente que te dijo que no, entonces nos tocó esperar. Tanto tu vida como la mía siempre fueron esperas eternas de cosas inciertas.
Y cuando llegué me di cuenta que éramos iguales. Hechos de lo mismo. Dos personas que iban a trabajar todos los días, que venían de un pueblo chico (tu pueblo es más chico que el mío), que no sabían bien con quién se iban a encontrar y sin embargo confiaron en el encuentro y lo esperaron con mucho amor. Somos hijos de padres que no existen y madres que siempre estuvieron ahí para nosotros. Nos encanta el invierno. Disfrutamos de trabajar a solas, disfrutamos también de la melancolía pero eso no es todo lo que somos. Siempre rodeados de gente pero aunque hayan decenas de personas alrededor, siempre te aseguraste de mi comodidad y confort, sólo porque mi esposo te pidió una vez y de forma suave que me cuides. Me alimentaste, me hidrataste, me llevaste a un montón de lugares, me presentaste a un montón de gente. Me diste un lugar donde vivir mientras lo necesite y me diste la oportunidad de formar parte de una sociedad casi secreta que es el mundo del espectáculo de una forma tan sutil y amable que no podría ni explicar cómo llegamos hasta acá.
Mi papá siempre quiso conocerte y soñaba con que un día vos ibas a ser quien venga a mi pueblito, y que él se iba a comprar una parrilla nueva para hacerte un asado. No llegamos porque él ya no está con nosotros y vos todavía no te subiste a un avión después de ese viaje a Finlandia en 2007 que te pareció horrible. Yo todavía pienso que mi papá nunca podría haberse comunicado con vos efectivamente, pero creo que él sabía que vos eras la persona correcta para mi vida. Así como me trajo a los brazos de mi esposo en 2016, cuando yo no quería volver y años después nos vio casarnos y criar un hijo, construir un hogar y salir adelante. Él sabía. Mi viejo sabía un montón de cosas. Igual que vos, sabía amar bien y sanamente.
Y son tan parecidos! Los mismos ojos claros grandotes que te miran fijo mientras hablás. Siempre el chiste listo para alegrar la habitación. Una voz grande que nunca se olvida, porque no se puede ignorar. Brazos fuertes que te contienen. La promesa del cuidado y el saber que no importa lo que pida, siempre se van a asegurar de enseñarme algo que me sirva. Mi papá me enseñó todas las mañas de esta casa y conozco cada llave de paso de agua, cada caño caprichoso y cada conexión eléctrica, cada herramienta y enchufe mal hecho. Y ahora vos me adoptaste para tenerme siempre en tus brazos y enseñarme otras cosas que también me van a servir el día de mañana. No son las mismas, porque tu casa no tiene mañas. Donde vos vivís no saben lo que significa vivir una semana de verano sin electricidad ni saben qué es un caño roto; pero lo que vos me querés enseñar me va a dar la vida que siempre quise. Una vida que reconoce la humildad y la humanidad, que no se olvida del vecino ni de los comerciantes chicos. Una vida que se trata de dar y estar para otros, aunque esos otros no siempre estén, porque es lo que tu corazón gigante siempre tiene disponible y se alinea con todo lo que creo.
Una vida diferente donde quiero salir y estar con la gente "de siempre", aunque ese siempre para mí va a empezar como a los 40, pero igual desde hace años que hay un pedacito de mí en cada lugar, en cada persona. Y yo no sabía.
Ahora que lo sé, pienso en vos como una guía. Mi guardián. El que se encarga de que nadie se olvide de mí, porque yo te plasmo e inmortalizo en cada lugar que pueda también. Y a vos no te tengo que pedir nada porque por algún motivo vos ya sabés lo que necesito, incluso antes que yo lo sepa, pero también antes que siquiera lo diga.
En 2020 el chiste era que pases por ese cartel antes de trabajar y me dijeras mil veces que venías caminando hasta mi casa. El otro día el chiste era que ahora que mi esposo sabe manejar, tenemos que agarrar el auto "como el de Pluribus" y viajar manejando por todos los continentes para poder llegar a verte.
Cuál será el chiste el día que ya no hayan 12.000 km entre nosotros y estemos en el mismo barrio? No lo imagino, pero no puedo esperar. O sí puedo... Debo. Y pacientemente, lo hago por nosotros.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecito
Ivi
"Una semana en tu vida son dos temporadas de Netflix" - mi psicóloga. No está errada. Bienvenidos a mi caos sin adornos bonitos.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión